sábado, 6 de noviembre de 2010

AMERICA... ANTES DE LA REVOLUCION DE MAYO DE 1810


IMPOSTACIONES ESPAÑOLAS en abya yala
(AMERICA EN LA cronica de los siglos XV, XVI, XVII) ®

TRABAJO HISTORIOGRAFICO DEL ARQ. VICTOR JOSE STILP PICCOTTE © 

Para comprender el porqué de la impostación dialectal y religiosa europea a la cultura andina, resulta fundamental “insertarse” en los sucesos que consolidaron la conducta social de los pueblos del NOA, antes, y después de la llegada de los “adelantados y capitanes españoles”.

 Fernando II de Aragón.

En tal sentido, al elaborar una síntesis sobre la trama histórica, debo citar que… En el año 1469, el hijo de Juan II, llamado Fernando II de Aragón, se une en matrimonio con Isabel I de Castilla. Por tal motivo…

“El mundo habita en el continente europeo.”

Ese es el año, entonces, donde se afirman las bases de la monarquía española. Quince años después, una concertación de poderes eclesiásticos elige al Papa número doscientos trece en la historia de la Iglesia católica, apostólica y romana; quien asume el día 12 de noviembre del año 1484 con el nombre de Inocencio VIII.
A mediados del año 1488, el Rey Juan de Portugal recibe a un desconocido marino de origen genovés, quien le asegura que puede acceder a las riquezas del oriente a través de una ruta que cruza el mar – desconocido – que se abre frente a las costas lusitanas. Sin embargo, la Corona portuguesa deniega el pedido…

Nos Dom Joham, per graza de Deos, Rey de Portugall, é dos Algarbes; da aquem é da allem mar em África, Senhor de Guinee; vos enviamos muito saudar. Vimos a carta que Nos escribestes (…) E cuanto á vossa vinda ca, certo, assi pollo que apontaaes como por outros respeitos para que vossa industra, é boo engenho Nos será necessareo, Nos á desejamos, é prazernos ha muito de visedes, porque era o que á vos toca se dará tal forma de que vos devaaes ser contente. E porque por ventura teerees algum rezeo de nossas justizas por razaon dalgumas cousas á que sejaaes obligado, Nos por esta nossa carta vos seguramos polla vinda, stada, é tornada que nom sejaaes presso, retendo, acusado, citado nem demandado por nenhuna cousa, ora seja civil, ora criminal, de cualquier cualidade. E por ella mesma mandamos á todas nossas justizas que ó cumpran así. E por tanto vos rogamos é encomendamos que vossa vinda seja loguo, é para isso non tenhaaes pejo algum: é agardecernoslo hemos é teeremos muito en servizo. Scripta en Avis á veinte de Marzo de mil cuatrocientos ochenta y ocho. El Rey.
A Cristovam Colon.[1]

Convencido de los contextos que admiten sus investigaciones, el genovés llega hasta el Convento de la Rábida (España)
Porta el nombre de Cristóbal Colón…[2]

“Se le atribuye haber nacido en Génova, porque una carta de dudosa procedencia registra ¡De Génova salí y en Génova nací!”[3]

En forma previa, el genovés… ¿Había realizado el primer cruce al Océano Atlántico y accede a las costas orientales de la actual isla de Cuba? (1489) 

“Colón aparece en la historia sosteniendo que era posible alcanzar Cipango y Catay mediante el cruce del mar Atlántico (…) Su Majestad Isabel I no vaciló en disentir con el Rey de España, cuya reconocida prudencia y capacidad le valieron concluir la “Reconquista Española” (…) Ante este Rey de verdadera valía y autoridad, que ya había dado su opinión contraria al proyecto colombino, la Reina manifestó su disenso. Debieron existir para ello muy sólidas razones (…) El 3 de agosto de 1492 Cristóbal Colón, al frente de la pequeña flota de madera zarpa hacia occidente. Conoce el mar, sabe hacia donde va, está seguro de sí mismo y de lo importante de su empresa (…) Colón navegó hacia el Nuevo Continente por la ruta de las Canarias, y retornó a Europa por la Ruta de las Azores, con pleno conocimiento de tal Régimen de Vientos. Lo notable es que no existe otra manera de realizar la navegación a vela atlántica entre Europa y América”.[4] (…)

Si la Hipótesis dejara de ser conjetura… ¿Colón estaba convencido de haber hallado un nuevo camino para acceder a las Indias?

Iba hablando el Almirante con Martín Alonso Pinzón, capitán de la otra carabela Pinta, sobre una carta que le avía enviado tres días avia a la carabela, donde, según pareze tenía pintadas el Almirante ciertas Islas por aquella mar y dezía el Martín Alonso qu(e) estavan en aquella comarca y respondía el Almirante que así le parecía a él.[5]


“Colón al grito de tierra”[6]

En la “vieja” Europa, mientras la Corona de Portugal trata de relevar un nuevo camino que conduzca hacia el oriente (Contorno del continente africano) España se recupera de las heridas causadas por las guerras. Por ese entonces, los reinos de Castilla y Aragón, unidos con el matrimonio de Fernando e Isabel, determinan que 1492 era el año adecuado para el inicio de las grandes conquistas. En el mes de julio (26 de julio de 1492) se produce el fallecimiento del Papa Inocencio VIII quien en el mes de mayo había remitido una carta a los reyes católicos, aconsejándoles aceptar y apoyar la tesis de un compatriota que…

Deseaba navegar al oriente tomando como rumbo el mar occidental.[7]

En marzo, Colón[8] se presenta ante los catedráticos sacerdotales de Salamanca, y luego de exponer su teoría geofísica, recibe como respuesta…[9]

“Nosotros no nos meteremos en cuanto a la facilidad de llegar usted a las costas orientales de la India; pero lo que sí creemos es que, de extenderse el atlántico tanto como usted asume, ha de existir una inmensa lengua de tierra interpuesta por Dios entre la meta que usted busca, y la de Europa, pues no nos parece posible que el Atlántico y el Pacífico sean un mismo océano con dos nombres”

En el mes de junio, Cristóbal Colón propone a los Reyes Católicos iniciar un viaje con destino al continente Asiático, tomando como camino el occidente. (Como he desarrollado, el genovés había fracasado en convencer al Rey de Portugal, y en forma previa, a la regente Ana de Beaujeu en Francia, y también a la corte de Enrique VII de Inglaterra) Colón asegura ante los Reyes Católicos que el planeta es esférico y la distancia a recorrer menor a las conocidas; éstos, convalidando la petición del Papa Inocencio VIII, aceptan la propuesta del genovés y celebran un Contrato denominado “Capitulación de Santa Fe”…

En el mismo se estipula que a Colón le sería otorgado el grado de Almirante, Gobernador y Virrey de todos los territorios que descubriera, quedándose con un diez por ciento de las ganancias obtenidas.[10]

El día 03 de agosto Colón zarpa con rumbo al occidente comandando tres carabelas, La “Santa María” (Cristóbal Colón) la “Pinta” (Martín Alonso Pinzón) y la “Niña” (Vicente Yánez Pinzón) Ciento veinte personas componían la expedición…

Sugestivamente, el día 26 de agosto asume al trono de San Pedro un sacerdote nacido en Játiva (Xátiva)[11] España, con el nombre de Alejandro VI. (18/08/1503) El nuevo pontífice convalida lo actuado por su antecesor y aprueba el viaje del navegante genovés.[12]

Cristóbal Colón inicia el viaje, y según consta en el diario de navegación…

“Navegó al quesudueste (…) Tuvieron mucha mar y más que en todo el viaje habían tenido”

Tras una difícil travesía que duró más de treinta días…

“Vieron pardelas y un junco verde junto a la nao (…) Vieron los de la Carabela Pinta una caña y un palo, y tomaron otro palillo labrado a lo que parecía con hierro y un pedazo de caña y otra hierba que nace en tierra y un palillo cargado de escaramojos (…) Con esta señales respiraron y alegraron se todos (…) Anduvieron en este día, hasta puesto el sol, veintisiete leguas”[13]

El día 12 de octubre, Colón y los hermanos Pinzón pisan tierra… ¿desconocida?

“A las dos horas después de medianoche pareció la tierra, de la cual estarían a dos leguas. Amañaron todas las velas, y quedaron con el treo, que es la vela grande sin bonetas, y pusiéronse a corda, temporizando hasta el día viernes, que llegaron a una isleta de los Lacayos, que llamaba en lengua de indios Guanahani”[14]

Colón aseguraría al Rey…

“Señor, porque sé que habréis placer de la gran victoria que Nuestro Señor me ha dado en mi viaje, vos escribo ésta, por la cual sabréis como en 33 días pasé de las islas de Canaria a las Indias con la armada que los ilustrísimos rey y reina nuestros señores me dieron, donde yo hallé muy muchas islas pobladas con gente sin número; y de ellas todas he tomado posesión por Sus Altezas con pregón y bandera real extendida, y no me fue contradicho.”[15]

En tierra firme, denomina a la isla como “San Salvador” y concede el nombre de “Indias” al continente; y a sus habitantes, por carácter traslativo, el nombre de “indios”…

A la primera que yo hallé puse nombre San Salvador a conmemoración de Su Alta Majestad, el cual maravillosamente todo esto ha dado; los Indios la llaman Guanahaní”[16]
(“Guanahani” es el topónimo que figura en el libro de Cristóbal Colón, sobre el nombre de la primera isla a la que accedieron los españoles. Según el estudio realizado en el Primer Encuentro Internacional Colombino en diciembre de 1988 en la ciudad de Sevilla, España, desde el año 1652 – de acuerdo a los estudios de Mark Catesby – ocho han sido las islas propuestas por diferentes eruditos como la primera tierra americana pisada por Cristóbal Colón y sus hombres. A saber: Eleutera, Cat Island, Watling, Cayo Samaná, Cayo Plana, Mayaguana, Grand Caicos, y Grand Turk. Esta última según John Parker en “The Columbus Landfall Problem” en 1983. En la última década del siglo XX, la biblioteca se ha inclinado por la tesis de Joe Judge y Luis Marden, efectuada en el año 1986, certificando que la primera isla que pisaron los españoles comandados por Colón, fue “Cayo Samaná” el 12 de octubre de 1492, que no es otra que “Guanahani” corroborada por Gustavus Fox en 1888, en “Report of the Superintendent of the United Status Coast and Geodetic Service”)[17] (Mauricio Obregón, contrariando la opinión de los investigadores de National Geographic, asegura que Guanahaní no es Cayo Samaná)[18]

El viaje continúa y se vislumbra la segunda isla a la que denomina…

“Santa María de la Concepción”… “A la segunda puse nombre la isla de Santa María de Concepción (…) con temor de no llegar a tierra. (...) y vide tantas yslas que yo no sabía determinarme a cual yria primero”[19]

A la tercera isla la llama Fernandina…

“A la tercera Fernandina (…) a mediodía partí de la población para yr rodear esta ysla Fernandina, y el viento era sudueste y sur; y como mi voluntad fuese de seguir, de esta ysla al sueste, porque así se corre toda nornorueste y sursurueste (...) y de todes estos yndios ove señas, del sur a la ysla, a donde es el oro, y que por la parte del nornorueste muy mas presto arrodearía la ysla”[20]

A la cuarta “Isabela” (llamada Saometo por los nativos)

“A la cuarta la Isabela[21] (…) determiné de me volver por el camino que yo avia traido (...) y rodear este isla (Saometo) para ay”[22]

Finalmente accede a “Juana” y a las “Islas de Arena” e “Isla de Coiba”…

“A la quinta la isla Juana (…) Cuando yo llegué a la Juana, seguí yo la costa de ella al poniente, y la hallé tan grande que pensé que sería tierra firme, la provincia de Catayo. Y como no hallé así villas y lugares en la costa de la mar, salvo pequeñas poblaciones, con la gente de las cuales no podía haber habla, porque luego huían todos, andaba yo adelante por el dicho camino, pensando de no errar grandes ciudades o villas; y, al cabo de muchas leguas, visto que no había innovación, y que la costa me llevaba al setentrión, de adonde mi voluntad era contraria, porque el invierno era ya encarnado, y yo tenía propósito de hacer de él al austro, y también el viento me dio adelante, determiné de no aguardar otro tiempo, y volví atrás hasta un señalado puerto, de adonde envié dos hombres por la tierra, para saber si había rey o grandes ciudades. Anduvieron tres jornadas, y hallaron infinitas poblaciones pequeñas y gente sin número, mas no cosa de regimiento; por lo cual se volvieron (…) ellos no traen armas ni las conocen, porque les amostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia. No tienen algún fierro, sus azagayas son unas varas sin fierro, y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pece, y otras de otras cosas. (…) Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dicen todo lo que les decía, y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a Nuestro Señor, llevaré de aqeuí al tiempo de mi partida seis a V.A. para que deprendan fablar, ninguna bestia de ninguna manera vide, salvo papagayos en esta isla”[23]

Doscientos días después de su partida desde el puerto de Palos, Colón regresa a España. En el transcurso de los años 1494 y 1504 realiza tres nuevos viajes hacia las tierras “descubiertas”, recorriendo la totalidad de las islas del caribe y estableciendo el primer asentamiento de españoles en el territorio que años más tarde recibiría el nombre de América.[24] No imaginaba el genovés, que su aventura había “abierto para Europa” una puerta hacia el continente de Abya Yala. Mucho menos, que desprovisto de las riquezas que acumuló, iba a fallecer en estado de insolvencia económica, en la ciudad de Valladolid en el año 1506.[25] Sobre el lugar donde permanecen sus restos, debo citar el análisis efectuado por el profesor de la Universidad de Yale, Charles Goff en el año 1959…

“faltaban en la urna muchas partes del esqueleto (...) como ya se había hecho notar en el relevamiento de 1877 y revalidado en 1945 (...) otras en cambio no parecían corresponder al conjunto del esqueleto (…) Para el cirujano americano se trataba de la osamenta de dos cuerpos dividida entre Santo Domingo y Sevilla”[26]

El “descubrimiento” de un nuevo territorio, distante del cerrado egocentrismo medieval europeo, genera una ruptura de las relaciones entre España y Portugal, hecho que determina el envío de un navegante portugués hacia el territorio “descubierto” por Colón…

“El año de 1493 salió de Lisboa un capitán llamado Américo Vespucio por orden del mismo Rey don Juan, a hacer navegación al occidente, al mismo tiempo que Cristóbal Colón volvía a España del descubrimiento de las Indias (…) Este capitán Américo llegó a Cabo Verde, y, continuando su jornada, pasó la equinoccial de este cabo del polo antártico hacia el oeste y mediodía, de manera que llegó a reconocer la tierra y costa que hoy llaman del Brasil”[27]


Primer viaje de Vespucio. Línea de Tordesillas.

Con la finalidad de evitar una guerra entre los reinados vecinos, el papa Alejandro VI “rescata” un viejo pacto entre las casas reinantes de Europa, en el cual se hablaba sobre las nuevas conquistas territoriales, y con él conmina a los reyes de España y Portugal a firmar el Tratado de Tordesillas, que se concreta el día 7 de junio del año 1494…

(…) y como de este descubrimiento naciese entre los reyes de Castilla y Portugal cierta diferencia y controversia, el papa Alejandro VI hizo nueva división entre las dos coronas, señalando cierta línea y demarcación, para que cada uno de los reyes continuase sus navegaciones y conquistas.”[28]

Es entonces cuando los lusitanos…

“pusieron su padrón y término en la isla de Santa Catalina, plantando allí una columna de mármol con las quinas y armas de su rey, que está veintiocho grados poco más o menos de la equinoccial, distante cien leguas del Río de la Plata para el Brasil”[29]

El tratado de Tordesillas otorgó a los portugueses los territorios descubiertos que se encontraran al oeste de la línea imaginaria (que corría de norte a sur) a trescientos setenta leguas al oeste de Cabo Verde. [30] Este punto de inflexión histórica, permite el inicio de un período fantástico y quimérico, que perfila las leyendas que abrirían al conocimiento general el mitológico universo Aimara, Inca y Cacá[31] ubicados al sur del nuevo continente.
Américo Vespucio, imbuido de esta mística, comprueba que “las tierras visitadas por Colón” no forman parte de un continente conocido, sino que pertenecen a una nueva tierra…

Cuyo nombre “América” surgió precisamente del nombre del navegante florentino [32].

Los primeros años del siglo XVI, confirman la presencia de los españoles en Abya Yala como una realidad, y lejos de la voluntad expresada por los Reyes, aquellos que llegan al nuevo territorio no conforman “modelos constructivos”. Por el contrario, aventureros y desahuciados, procesados y ex convictos, junto a una pequeña dotación de religiosos y comerciantes, perpetúan los pasos de Colón. Uno de estos ambiciosos españoles llevaba por nombre Vasco Núñez de Balboa, quien con el título de Almirante conferido por el Rey, acompañó al bachiller Martín Fernández de Enciso rumbo a la odisea…

“Sigilosamente llegó a las colonias del Urabá en 1510, con la expedición que partió al mando de Fernández de Enciso”[33]

En la costa izquierda del río Tarena (Tarcone, o Dariena, o Daryen) Enciso y sus hombres establecieron una colonia con el nombre de Santa Maria la Antigua, que fue colocada bajo protección de la Virgen María.
La impostación ejercida sobre la forma de vida nativa, llevó a que los españoles cohabitaran con las naturales, acción que generó disputas y rivalidades. Fue por ese motivo que Enciso decidió imponer las “ordenanzas de convivencia”, leyes que no lograron contener las ansias de los habitantes de la novel ciudad, proclamándose entonces la necesidad de establecer un régimen municipal. Convocadas las elecciones, Balboa resultó electo como Alcalde acompañado por Martín Samudio, Bartolomé Hurtado, y Juan de Valdivia…

Consiguió que le proclamaran jefe, dio pruebas de valor temerario, de hábil gobernante, reorganizó la colonia de Santa María la Antigua, mandó expediciones a lo largo del Darien, y sometió territorios.[34]

El primero de septiembre del año 1513, Balboa[35] organiza una expedición con doscientos soldados (Entre españoles y nativos) con la intención de proyectarse tierra adentro en busca del nuevo mar. Inmerso en la aldea del Cacique Kareta, durante la celebración de los juegos consagrados al sol, conoce a Anayansi, la princesa nativa que había sido entregada por su padre como prueba de amistad hacia los españoles…

En la provincia de Coiba enamoró a la hija del cacique y se casó con ella.[36]

Se une a la joven, y comienza un lento proceso de intercambio idiomático que le permite al español tomar conocimiento de las riquezas minerales del lugar. De esa forma llega hasta él la existencia del gigantesco templo de oro, adornado con perlas y pedrerías consagradas al culto de los astros. Es entonces cuando la locura emerge en su mente, y la mitológica “Dabaibe”[37] se transforma en una obsesión, alucinación que es alimentada por las palabras del Cacique Kareta…

“Si tan valioso es este oro para vuestros ojos, y sólo para poseerlo abandonáis vuestra patria, exponiéndoos voluntariamente a toda suerte de peligros. (Debo decirte que) tras aquellos montes que al sur se levantan, existe un dilatado mar frecuentado por un pueblo que, cual vosotros, posee barcos con velas y remos; su rey come en vajilla de oro, y el país está cruzado por ríos que son riquísimos en dicho metal, tan abundante allí como aquí el hierro”[38]

El 25 de septiembre accede a la falda de una montaña, desde cuya cumbre divisa el inmenso mar que había descripto el Cacique.

Luego el religioso Alonso de Va(e)ra entonó el “Tedeum Laudamos”, y posteriormente bajaron hacia la costa.[39]

El 29 de septiembre los españoles recorrieron por primera vez las arenas del inmenso piélago al que Balboa denominó “Mar del sur”…

Lo hicieron en la desembocadura de un río (¿Sábana?) sobre el golfo de San Miguel. (Océano Pacífico)

Acompañando a Vasco Núñez de Balboa, se encontraban Diego de Almagro[40], Bernal Díaz del Castillo, Vázquez Coronado, Antonio de Belalcazar, Francisco Pizarro, Bartolomé de Hurtado, Gil González de Ávila, Fernando de Soto, Fernando de Magallanes, y Juan Sebastián Caboto.[41] Pero el Templo de oro no se mostraba a su paso, y la desazón que le embargaba se expandió al comprender que su amada Anayansi había abandonado la expedición para regresar a la Colonia…

Anayansi había regresado hacia muchos días a la Colonia, pues no se acostumbraba a vivir fuera de su casa (…) Balboa arribó a los dos días – 19 de enero de 1514 – y el mismo día envió por los españoles que se habían quedado atrás con los prisioneros y los tesoros recogidos durante la empresa.[42]

Regresó a la ciudad, pero inmediatamente sobreviene la llegada de Pedro Arias Dávila – Pedrarias – y tras diversos sucesos, éste, junto a Francisco Pizarro, decretaron la muerte de Balboa y cuatro de sus ayudantes…

La cabeza de Vasco Núñez de Balboa, que se había casado con las española María Peñalosa en desaire a la voluntad de Anayansi, rodó en la mañana del 13 de enero de 1519.[43]

Siete años antes del violento final de Balboa, los españoles tomaron como válida la tesis de Vespucio, determinando que las tierras despojadas como asiento por los adelantados, no pertenecían al continente conocido, y que sólo eran elevaciones de pequeñas superficies; como un “simple escollo” o “isla grande” que interrumpía la navegación con destino a Asia. Convencidos de la importancia de llegar hasta Asia, la Corona autoriza a los integrantes de la Armada, iniciar la búsqueda de un paso que permita el tránsito marítimo alrededor de la “Isla grande”, a efectos de acceder al mar que conducía a Catay. Juan Díaz de Solís es el primer marino que decide iniciar la búsqueda del mítico paso…

“El año 1512 salió de Castilla Juan Díaz de Solís, vecino de la Villa de Lebrija, para las Indias Occidentales; éste era piloto mayor del Rey, y con su licencia, aunque a su propia costa, siguió esta navegación, que entonces llamaban de las Pinzones, por dos hermanos que fueron compañeros de Colón”. [44]


Firma de Juan Díaz de Solís.

En el año 1516, convencido de haber hallado el paso pretendido por la Corona, descubre el “Río de La Plata” al cual llama “Mar Dulce”…

Descubrió la boca de este gran río de La Plata, a quien los naturales llaman Paraná Guazú.[45]

Solís afirma en el libro de navegación, que ese y no otro…

era el paso buscado”. [46]

Si bien el viaje no había deparado demasiados percances a los españoles. (Una sola pérdida notaba el comandante, la del despensero del barco, llamado Martín García, cuyo cuerpo fue enterrado en una isla ubicada en medio del cauce a recorrer) el final de la epopeya estaba próximo, ya que el supuesto paso era en realidad un caudaloso río de aguas dulces que decantaba en el torrentoso mar. Extenuados, y convencidos de haber equivocado el rumbo, los hombres exigen a Solís regresar hacia el encuentro de las demás carabelas. Decidido a llevar ante el Rey Fernando “una muestra” de su aventura, y no quedar con las manos vacías, Solís desembarca en la isla donde había dado cristiana sepultura a Martín García, y una vez en tierra es atacado por los nativos, quienes capturan a todos los españoles, y luego los ejecutan. ¿Los devoran?

“Juan Díaz de Solís entró algunas jornadas hasta tomar puerto en su territorio, donde, pareciéndole muy bien, puso muchas cruces, como que tomaba posesión de los árboles que en aquella tierra son muy grandes, y teniendo comunicación con los naturales, le recibieron con buen acogimiento, admirándose de gente tan nueva y extraña (…) al cabo de pocos días sobreviniéndole una tormenta por no haber acertado a tomar puerto conveniente, salió derrotado al ancho mar”[47]


Carlos I de España
(Carlos V de Alemania)

En el mes de julio del año 1516 se hace cargo de la expedición el piloto Francisco de Torres, quien navega hacia San Lucas[48] de Barrameda, puerto al que ancla su navío en el mes de septiembre cuando el Rey Fernando había fallecido. Un año después Carlos I, nieto de los reyes católicos,[49]ocupa el trono de España. (Hasta el año 1556) Dos años después, en enero de 1519 los españoles asumen la real situación, y advierten que no se ha hallado el necesario paso marino. Por ese motivo, Fernando de Magallanes[50] dispone un itinerario que tiene como principal objetivo encontrar la unión de ambos mares. (Océano Atlántico y Pacífico) Para ello parte de San Lucas de Barrameda el 20 de septiembre de 1519…

“Con cinco carabelas, que en total sumaban cuatrocientos cuarenta y cinco toneladas de peso”. [51]

El día 27 de febrero del año 1520, Magallanes accede a una bahía a la que llama “De los lobos” y confunde a los pingüinos con gansos…

“El 28 de marzo, la flota entró en una bahía y durante seis días tuvo que resistir unas tempestades más grandes y peligrosas que las sufridas hasta entonces. Algunos marineros saltaron a unas rocas para buscar agua, pero no pudieron volver otra vez a los buques, y durante todo aquel tiempo no se alimentaron más que de moluscos. De noche encendían fuego para avisar a los buques. Finalmente fueron salvados y la escuadra abandonó la bahía que en memoria de los infortunios padecidos fue bautizada con el nombre de bahía de los trabajos”[52]

Con lo poco que había quedado indemne de la aventura marina, Magallanes continúa su travesía al mando de los buques Trinidad, Concepción y Victoria…

El día 18 de diciembre (…) “mandó a enfilar el grande y poderoso y desconocido mar, que nadie había cruzado antes que los tres barcos españoles”[53]

El 4 de febrero del año 1521 Magallanes llega a unas islas deshabitadas donde encuentran agua potable y se recuperan de los penosos avatares. Luego, Magallanes resulta herido de muerte en Matán mientras combate con los nativos de Filipinas. Tras la muerte del portugués se hace cargo de la travesía el guipuzcoano Juan Sebastián Elcano.[54] Quien al no contar con hombres para navegar las tres naves, decide incendiar la “Concepción” y continuar el viaje con las naves “Victoria” y “Trinidad”. Al llegar a las islas Molucas abandona la nave “Trinidad”, y con una diezmada dotación enfila la nave “Victoria”, única sobreviviente de la aventura, hacia España. Elcano arriba a San Lucas de Barrameda el día 6 de septiembre del año 1522 escoltado por veinte de los doscientos treinta y siete tripulantes que partieron con Magallanes en el año 1519. Carlos I recibió con honores a Elcano y sus hombres, y entregó al navegante una esfera de oro con la inscripción “primus circumdedisti me”…

“Elcano había concretado la primera vuelta al mundo”[55]

Azotada por la peste, Europa inicia un período de decadencia.[56] Mientras tanto, en la nueva tierra, y sólo doscientos días después de la toma de Guatemala por el adelantado Pedro de Alvarado (Año 1524) se crea el “Consejo Real de Indias” con la misión de tratar los aspectos relativos al Nuevo Mundo.
Tras dos años de intensos debates filosóficos sobre el sentido de pertenencia de las nuevas tierras, y fundamentalmente sobre la apropiación de la riqueza mineral, Juan Caboto (¿Juan Sebastián Gaboto o John Cabot?)[57] Tras haber regresado hacia España luego de su experiencia con Balboa, zarpa hacia el estrecho Austral para dirigirse hacia Asia con la intención de obtener distintas especies para comerciar en Europa.
Antes de acceder al sur territorial se encuentra en Pernambuco[58] con un marinero que años antes había participado en la aventura de Solís. El marinero efectúa a Caboto un pormenorizado relato sobre la supuesta riqueza que existía en la inexplorada región, afirmando que en aquel recóndito lugar – no en otro – se encontraba el mítico “Templo de Dabaibe” buscado por Balboa, y este hecho logra modificar la perspectiva que hasta entonces movilizaba al genovés.
Sumido en una aventura mítica, Caboto no logra hallar compinches dispuestos a acompañarlo, por ese motivo decide reiniciar su viaje en buscas de especias. Pero imprevistamente en el puerto de Pernambuco se encuentra con un desertor de la expedición de Loaysa quien ratifica las narraciones del marinero de Solís, ampliando la información e incluyendo en la narración a… una ciudad con edificios de oro y ríos de plata gobernada por un Rey Blanco. (Rey de Plata, o Rey Argentino) El navegante “recupera el mito nativo”, y se propone descorrer la cortina sobre la existencia de la fabulosa ciudad. Así, luego de una serie de imprevistos climáticos, Juan Sebastián Caboto emprende la exploración del Río de la Plata, y desembarca en la margen oriental del mismo denominando al lugar como “Puerto de San Lázaro”. (Año 1527)[59] Desde el río Uruguay se conecta con el río Paraná y lo remonta hasta la confluencia con el río Carcarañá. Consecuentemente, el día 9 de junio funda el fuerte Sancti Spíritus. Entusiasmado y convencido de la riqueza que le aguarda en el desconocido territorio, construye un bergantín y junto a ciento cuarenta hombres lanza la expedición hacia la supuesta capital del oro y el río de plata. Utiliza en su avance los cursos de los ríos Paraná y Paraguay hasta el río Bermejo; por lógica, sin éxito alguno. En el año 1528 presa su tripulación de la falta de alimentos, conduce el regreso de sus hombres hacia el fuerte. Mientras navega se encuentra con la expedición de Diego García de Moguer, que era otro de los navegantes encendidos por la fábula.
Luego de retroalimentarse aunando esfuerzos en pos del objetivo, acuerdan la continuidad de la búsqueda, y ordenan a sus subalternos construir siete bergantines; deciden, además, la incorporación de los capitanes españoles Francisco de César y García del Puerto, planificando el derrotero de los mismos.



La primera Buenos Aires.[60]

En el mes de diciembre del año 1528 distintas formaciones salen con rumbos opuestos. (Sur, Norte, Este, y Oeste) Finalmente, tras ocho meses de infructuosa búsqueda, los españoles regresan al fuerte, y desde allí, el capitán García del Puerto apoyando la conducta de Diego García de Moguer, deciden navegar rumbo a España. Caboto, renuente a “conceder el privilegio del descubrimiento a otro colega”, insiste en lograr la meta, porfía infructuosa que lo obliga a retornar con “las manos vacías” al viejo continente a mediados del año 1530. [61]Por supuesto que la leyenda de la ciudad de oro y plata, con un Rey Blanco como supremo mandatario, no se esfuma con el adverso derrotero de Caboto y sus amigos. Por el contrario, el regreso de Francisco de César y sus hombres consolida al mito. Con el paso del tiempo las aventuras narradas por los expedicionarios que acompañaron a De César, estimulan la ambición de los aventureros y navegantes españoles, quienes apeteciendo la gloria generan nuevas expediciones con destino al extrañado continente.[62]
En el año 1534, a la edad de treinta y cinco años, el Capitán General Pedro de Mendoza,[63] firma una capitulación con el Rey Carlos I para proceder a la conquista y población del Río de la Plata. Con el título de adelantado (el primero en conquistar una tierra desconocida) funda en el año 1536, la ciudad de “La Santísima Trinidad, y el Puerto de Nuestra Señora de Santa Maria del Buen Aire”.

“Allí levantamos una ciudad que se llamó Buenos Aires, esto quiere decir buen viento. También traíamos de España, sobre nuestros buques, setenta y dos caballos y yeguas, que así llegaron a dicha ciudad de Buenos Aires. Allí, sobre esa tierra, hemos encontrado unos indios que se llaman Querandís, unos tres mil hombres con sus mujeres e hijos; y nos trajeron pescados y carne para que comiéramos” [64]

Posteriormente, su primo hermano Jorge Mendoza es enviado…

“Con trescientos lansquenetes y treinta jinetes bien pertrechados; yo estuve en ese asunto. Dispuso y mandó nuestro Capitán General don Pedro Mendoza que su hermano don Diego Mendoza, juntamente con nosotros, matara, destruyera y cautivara a los nombrados Querandís, ocupando el lugar donde estos estaban”[65]

Lamentablemente, no puede evitar que Diego Mendoza fallezca en un combate en pleno río Paraná.

(Emboscado por los nativos, que sabían de su desesperación en traer alimentos desde el Fuerte Corpus Christi, que se ubicaba en el río Coronda) [66]

Pedro de Mendoza, enfermo de sífilis (igual que su amante) retorna a España falleciendo en alta mar.[67]
En el año 1538 mientras se dirige hacia el fuerte de Asunción que un año antes había fundado Juan Salazar, el capitán Juan Ayolas[68] inicia su derrotero en tierras de la actual Argentina…

“Nuestro Capitán Juan Ayolas, mandó convocar los cuatrocientos hombres, y viajó aguas arriba por el río Paraná. También viajó con nosotros nuestro supremo Capitán General don Pedro Mendoza; y estuvimos en viaje durante dos meses, pues hay ochenta y cuatro leguas desde donde habíamos dejado los cuatro buques hasta el lugar donde habitan los Timbús”[69]

Posteriormente convocó a los capitanes Alonso Cabrera y Domingo Martínez de Irala para que navegaran por el río Paraná hacia su nacimiento, con cuatrocientos hombres y ocho bergantines, en la búsqueda del río Paraguay…[70]

“Se les dio tal tormento que los Payaguás debieron confesar y declararon que era cierto y vierdad que ellos habían matado a los cristianos. Tomamos entonces a los Payaguás, los condenamos y se les ató contra un árbol, y se hizo una gran hoguera a alguna distancia. Así, lentamente, se fueron quemando”[71]

Domingo Martínez de Irala toma el gobierno de la población del Fuerte de Asunción y concentra a todos los españoles, disponiendo que…

“Cuatro bergantines fueran destinados a navegar por el Paraguay hasta los timbús y Buenos Aires, y traer a toda la gente que allí estaba, y reunirla en la antes nombrada ciudad de nuestra señora de la asunción”[72]

En el mismo “pacha”[73] de la fundación de “Santiago del nuevo extremo” o “Santiago de la Nueva Extremadura” (Chile, en el año 1541)[74] la ciudad de “La Santísima Trinidad, y el Puerto de Nuestra Señora de Santa María del Buen Aire” es despoblada y sus habitantes enviados al puerto de Asunción, que se había transformado en una de las principales ciudades del Río de la Plata.[75]
En el año 1554, nace en Asunción del Paraguay, Ruy Díaz de Guzmán. (El mismo año se da a conocer el “Popol Vuh”)[76] Dos años más tarde, asume el trono el Rey Felipe II[77] nieto de Carlos I. (hasta el año 1598) Es en ese período cuando la leyenda del Rey Blanco y la Ciudad perdida en la sierra de Plata, vuelve a cobrar vigencia. (¿Valles intermontanos de la pre cordillera de los Andes?)[78]

En ese mismo espacio tiempo, el nuevo soberano ordena el inicio de la construcción del Palacio Convento del Escorial. (Cuatro años antes, había asumido como nuevo emperador Inca bajo la corona española, Titu Cusi Yupanqui)[79]
Juan de Garay parte desde Asunción y funda el día 15 de noviembre del año 1573 la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz…

“Yo, Juan de Garay, Capitán y Justicia Mayor en esta conquista y población de el Paraná y Río de la Plata… (…) y por virtud de los poderes que para ello tengo, fundo y asiento y nombro esta ciudad de Santa Fe… (…) por parecerme que en ella hay las partes y las cosas que convienen para la perpetuación de dicha ciudad, de agua y leña y pastos que quiera, y casa, y tierras y estancias para los vecinos, y moradores de ellas.”[80]


Firma de Juan de Garay

Siete años después, el día 15 de noviembre del año 1580 consolida la ciudad de “La Santísima Trinidad y el puerto de Santa María de los Buenos Aires” a corta distancia de la anterior “Buenos Aires” fundada por Pedro de Mendoza

“Aunque en el año 1617 haya sido designada como capital de la provincia del Río de la Plata, desprendiéndose de Asunción (Gobernación de Guayrá y del río de la Plata) la nueva ciudad de Buenos Aires resultó dependiente de Asunción durante ciento cincuenta años, ya que a la falta de mano de obra nativa, y al monopolio esgrimido por su primer gobernador Diego de Góngora, se le sumaba el obligado sometimiento a la enhiesta fortaleza esgrimida desde Lima.”[81]

Por ese motivo, los españoles asentados en Lima, con la intención de imponer su presencia en el territorio que abre el paso hacia el Océano Atlántico, habían dado inicio, desde el año 1550 (Primera ciudad “Del Barco”) a la fundación de ciudades en el territorio conocido como “Gobernación del Tucumanahaho”.[82]
En España, Felipe III[83] inicia su reinado. (Año 1599, 1621)[84] A comienzos del año 1612[85] el cronista Ruy Díaz de Guzmán concluye el manuscrito de su obra “La Argentina”.[86] Diez años más tarde, asume al trono de España el Rey Felipe IV. (Hasta el año 1665)[87]
En la nueva tierra llamada América, el desasosiego de los españoles provocado por la resistencia nativa, y el fracaso en la búsqueda de la mítica “ciudad de oro”, genera una época contradictoria, con décadas de “horror” que concluyen con la implementación del sistema de “reducciones de indios”, cuya significación lisa y llana consiste en la expulsión nativa de sus terruños.
Hasta el año 1700[88] se continúa con la exploración de todos los territorios sometidos, y se concluye con la fundación de ciudades[89] en concordancia a los requisitos ordenados por la Corona, que eran: A) permitir la fundación mediante la firma de contratos (Los Incas, por ejemplo, no poseían un tipo de escritura común a todas las castas sociales) B) La fundación de ciudades se realizaba según las exigencias de las Leyes de Indias. C) Para fundar una ciudad (Según la inteligencia militar de la época, y la imprescindible necedad de los “adelantados”) era necesario contar con un río cercano para abastecimiento de agua. D) Para fundar una ciudad debía buscarse un terreno fértil para el cultivo y pastoreo del ganado. E) La forma de las ciudades debía basarse en el damero (cuadrado) F) La plaza mayor se ubicaría junto al puerto, si la ciudad era en la costa, o en el centro si la ciudad era mediterránea. G) Alrededor de la Plaza Mayor se elevarían los edificios más importantes, tales como el Cabildo, la residencia del Gobernador, la Iglesia, y las viviendas de las damas y caballeros de companía de la expedición.
Los habitantes de los pueblos originarios, como trofeo secundario, eran repartidos entre los españoles quienes los obligaban a trabajar para pagar el tributo en bienes…

Si no les servían en condiciones aceptables, se los inducía a servir como esclavos a los gobernantes de las nuevas ciudades; quienes los consideraban metales preciosos, tales como el cobre, el oro y la plata. (Certificar lo aseverado con la lectura de las Crónicas de la época)

Las ciudades fundadas en el territorio argentino durante esa primera etapa, tenían diferentes funciones. A) Como centro de redistribución de mercaderías. B) Como fuertes para la defensa de los ataques de nativos. C) Como centro de reaprovisionamiento y descanso en largos trayectos. D) Como puertos. D) Como centros militares. E) Como asiento de autoridades de gobierno. F) Como espacio físico para ocultar las viejas ciudades de las culturas sometidas. G) Como espacio urbano propicio para implementar la dominación de los nativos.
En el transcurso del año 1713 Gran Bretaña, Austria, y Holanda, después de triunfar sobre Francia y España, obligan a estas dos naciones a firmar un compromiso de no unificar sus monarquías, que pertenecientes a la misma dinastía de los Borbones, gobernaban en ellas…

El tratado se firmó en la ciudad holandesa de Utrecht, e Inglaterra consigue por treinta años los privilegios del comercio negrero con la América Española.

A partir de entonces los navíos de origen británico acceden a “tocar” puerto en Buenos Aires y “vender” esclavos. Por su puesto que en el viaje de regreso, las bodegas de los barcos ingleses no estaban vacías, por el contrario, volvían repletados de cueros y productos derivados de la ganadería. Esta “nueva” y “rentable” actividad determina que en el año 1724 España ordene el denominado sistema de “Buques de Registro”, hecho que consiente la “independencia” de Buenos Aires sobre el puerto de Lima (que conducía productos por el istmo de Panamá con destino a España) y consolida la ventaja geográfica del puerto abierto al Atlántico, ya que comunicaba directamente con España.
La creación del Virreinato del Río de la Plata en el año 1776, dispensa la jerarquía que las gobernaciones del Paraguay, del Tucumán y de Buenos Aires ya gozaban extra jurisdicción de la Corona, y, además, se aprueba la incorporación al Virreinato de la región del Alto Perú (Bolivia) y la región de Cuyo.[90]
Pedro de Cevallos, el primer Virrey, decreta en el año 1777 el auto de libre internación, que convierte definitivamente a Buenos Aires en el mejor puerto intermediario entre España y Perú.[91]


Carlos III (1759 – 1788)[92]

Pero un hecho de relevancia, retoma el camino de la resistencia de los pueblos originarios en el sur continental; en efecto, los impuestos aplicados a la yerba, a la coca, y a la carne salada, motivaron una insurrección nativa, justificada por la larga cadena de explotación que habían ejercido los invasores desde su intromisión en Abya Yala…

“La suerte de aquellos dichosísimos americanos dignos de memoria, es el ejemplo que pide nuestro asunto”[93]

El líder de la organización era José Gabriel (Condorcanqui o Condorkanky) Túpac Amaru, y su sangre lo justificaba como descendiente Inca.
Luego de innumerables, pero infructuosas negociaciones de paz, las posturas encontradas fundamentaron el inicio de la lucha armada. Seguro de su victoria sobre las tropas invasoras, Túpac Amaru anunció a las autoridades españolas que el derramamiento de sangre sería estéril, ya que él debía ser consagrado como descendiente Inca y Soberano de todo el territorio, puesto que los españoles y su Rey eran ajenos al continente de Abya Yala…


José Gabriel Túpac Amaru

“Traicionado por uno de sus capitanes, Túpac Amaru es reducido y tomado como prisionero. Luego de un corto proceso es condenado de muerte, pero antes es conminado a observar el suplicio de todos sus familiares. El día 18 de mayo del año 1781, un verdugo cortó la lengua del descendiente Inca, y luego ató sus manos, brazos y piernas a las monturas de cuatro caballos, los que simultáneamente comenzaron a tirar en direcciones opuestas. (La mitología popular asegura que eran las cuatro esquinas de la plaza principal de Cusco) Fracasada la “intentona” de descuartizar a Túpac Amaru, el verdugo arrastra su cuerpo (aún con vida) hacia el cadalso, y allí procede a cortar su cabeza. Posteriormente sus brazos y piernas se distribuyeron por todo el territorio, al igual que las cabezas, las piernas y los brazos de las mujeres y hombres que lo seguían.”[94]

A partir del año 1782, otras sublevaciones resurgen en Tucumán y La Rioja, agitando a los nativos de Salta y Jujuy. En el año 1789, [95] Europa se ve conmovida por la Revolución Francesa, cuyos ideales se trasladarían a los “mestizados” habitantes del Virreinato…

Principalmente en la conciencia americanista de José Francisco de San Martín, y de Manuel Belgrano.[96] Éste último, en el año 1794, a la edad de veinticuatro años, asume como Secretario del Consulado del Virreinato del Río de la Plata.

Con la evolución demostrada por los habitantes de las estratégicas ciudades fundadas por los españoles, el periplo de los invasores que ingresaban desde el delta del Río de la Plata había cumplido su precepto. La sangre “mestizada” en la tierra de Abya Yala había recibido al mismo tiempo, el influjo de las ideas turbulentas de Túpac Amaru, y el espacio de los pensamientos revolucionarios pergeñados desde Francia; por lo cual, la dominación territorial de los territorios del Virreinato confrontaba un futuro irreversible para los españoles.

“Encargamos y ordenamos a los que tienen la gobernación espiritual y temporal de las Indias, que con mucho cuidado y diligencia se informen si dentro de su distrito o en las tierras y provincias que confinan con él, que no sean de otra gobernación, hay alguna parte por descubrir y pacificar, y qué numero de gentes y naciones las habitan, y calidad y sustancia de la tierra, sin enviar gente de guerra, ni otra que pueda causar escándalo”[97]


[1] Texto en idioma original – portugués – de la carta que enviara a Cristóbal Colón el Rey Juan de Portugal. (20 de marzo del año 1488) www.cervantesvirtual.com 
[2] El mismo año de la Toma de Granada.
[3] Rodríguez Isleño, Santiago C. “Cartas al Rey de España” Universitas. Editorial Científica Universitaria de Córdoba. Primera Edición Córdoba, 2004.
[4] Rodríguez Isleño, Santiago C. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[5] Varela, Consuelo. “Cristóbal Colón, Textos y Documentos completos” Madrid. Alianza Editorial S.A. 1982. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[6] Fragmento de la obra pictórica realizada por P. A. Armesto, exhibido en el Museo Histórico Nacional.
[7] Carta del Papa Inocencio VIII a los Reyes Católicos. Biblioteca Real de Madrid.
[8] Nació en ¿Génova, Italia? en el año 1451 (algunos citan el año 1446) y falleció en Valladolid, España. En el año 1476 se estableció en Lisboa, y trató de convencer al Rey Juan II de Portugal sobre la conveniencia de realizar un viaje a las Indias por occidente. Desalentado por la negativa de la Corona portuguesa, se trasladó hacia España, donde en el año 1485 comenzó las negociaciones con la Corona Española. En 1492 los Reyes Católicos decidieron apoyar su aventura, y el 3 de agosto de 1492, con tres carabelas se lanzó a la búsqueda de la ansiada ruta a las Indias. Llegó al continente Americano convencido de que había arribado a Asia. Luego, con el grado de Almirante, realizó tres nuevos viajes (durante el segundo de estos últimos, el Encomendero Bobadilla decidió apresarlo junto a sus hermanos y quitándole los títulos los envió a España) restituido por los Reyes, llevó a cabo su último viaje entre 1502 y 1504 donde recorrió la costa de América Central y la actual costa de Venezuela. De regreso en España trató de recuperar sus antiguos privilegios. Antes de recuperar sus grados y honores, fue encontrado por la muerte en la ciudad de Valladolid (curiosamente para los riojanos de la R. Argentina) el día 20 de mayo del año 1506.
[9] Varela Consuelo. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[10] Varela Consuelo. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[11]  En Xátiva, cuna de dos prelados de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, se encontró la imagen de la Virgen del Aljibe, que posteriormente fue trasladada a Valencia.
[12] Datos extraídos de la Biblioteca del Vaticano en la Red.
[13] Colón, Cristóbal. “Diario del primer viaje” día 11 de octubre. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[14] Colón, Cristóbal. “Diario del primer viaje” día 12 de octubre. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[15] Colón, Cristóbal. El original de esta carta ha desaparecido. Se conservan varias versiones en español, italiano y latín. La transcripción que se cita ha sido extractada de la edición realizada por Lionel Cecil Jane, en su obra “Selected Documents Illustrating the four Voyages of Columbus”. Dos tomos. Londres… The Hakluyt Society, 1930. Vol. I.
[16] Colón, Cristóbal. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[17] Judge, Joe R. Dr. Editor de National Geographic 
[18] Obregón, Mauricio. Dr. Universidad de Los Andes. Bogotá. “Colón,

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