lunes, 20 de diciembre de 2010

EL OLIVO HISTORICO DE ARAUCO


OLIVOS Y ESPAÑOLES EN EL SIGLO XVI
 Una historia que nos acerca a nuestro pasado.

Arq. Víctor José Stilp Piccotte ®
Extractado de Huaymocacasta, inhibición histórica de la argentina. Tomo IV ©
Todos los derechos reservados

La Historiografía confirma que en la ciudad de Tacna, Perú, los olivos fueron introducidos en el año 1552, por los religiosos que acompañaban a los españoles que llegaban vía Océano Pacífico.
Años después, fueron llevados desde Tacna hacia los territorios impostados por Diego de Almagro y Pedro de Valdivia, ubicados al norte de las actuales repúblicas de Chile y de Argentina.


OLIVOS históricos (TACNA, PERU)

Lamentablemente, el nombre de los predicadores que acometieron tal empresa, se ha diluido en el tiempo, y sólo pueden rescatarse del olvido, los del franciscano Juan Cedrón (¿Cerón o Cidrón?)[1] Que fuera acompañante de Diego de Rojas en su entrada hasta el territorio conocido como Capayán, y del fraile Juan Rojo, edecán del capitán Pérez de Zurita en la avanzada pre fundación de una capital española en el NOA. (Intermedia entre Santiago la nueva, en el estero, y Santiago del nuevo extremo)


olivo histórico de angon (Chile) Interfecto en 2000

Precisamente, estos religiosos, que se conocieron en el año 1558 al ser fundada por primera vez, la mítica Londres de la nueva Inglaterra (Hoy provincia de Catamarca) abordaron la tarea de plantar los primeros esquejes de olivo, y de vid, que habían sido enviados al Tucumán desde Chile.

 (…) Entre los años 1559 y 1561[2]

Utilizaron para ello, un primitivo sistema, denominado “palo echado”, y de esa manera implantaron en diversos sectores de la región, las estacas vegetales que subsistían en tinajones de greda.

Y en tinajones llegaron los primeros olivos al Perú en 1552[3]

Es por ello, que la síntesis conceptual, conjetura que Cedrón fue…

“Quien plantara los primeros retoños de olivo y vid, traídos desde Lima vía Santiago del Nuevo Extremo”[4]

En tal sentido, puede acreditarse, por multiplicidad de crónicas, que desde la ciudad de Londres, los predicadores iniciaron el camino hacia Chaquiao…

Huasán, actual Andalgalá. Finca adquirida por Samuel Alexander Lafone Quevedo, a efectos de consolidar su legendario Mayorazgo.

En ese lugar, plantaron olivos y vides (En la actualidad, se yergue aun portentoso, aunque descuidado, un ejemplar)


olivo de chaquiao (mayorazgo de huasan)

Luego, recorrieron los pueblos nativos de la “costa catamarqueña” – Siján, Saujil, Pomán, entre otros – cruzaron el extenso “Salar de Pipanaco” hacia “Tucumanahaho” para luego reencauzar su derrotero por el “Valle Vicioso” (Por la confluencia de diferentes cauces hídricos) hasta el Valle de “Aymocaj”, y los pueblos nativos de “Machingasta y Aymogasta”

Entre 1560 y 1561, con el sistema de palo echado, se plantaron ejemplares de olivo – seguramente junto a otros que no resistieron los avatares del tiempo – uno de los cuales, el existente en Arauco, La Rioja, hoy se considera como “Árbol histórico de Arauco”

Cruzaron por la localidad de Los Molinos (Costa riojana) y atravesando cañadas y quebradas de la sierra de Velasco, arrumbaron hacia Guandacol (La Rioja) finalizando la plantación de especies vegetales europeas, en las actuales provincias de San Juan y Mendoza.


olivo de la mesada (san juan)

Antes de cruzar la cordillera de Los Andes, con destino a Santiago del Nuevo Extremo, Cedrón (Juan Rojo optó por seguir otro rumbo) plantó vides y olivos en…

San Juan (La Mesada, Sierra del Valle Fértil) y en ¿la localidad de Tres Esquinas? del distrito Cruz de Piedra, Maipú, Mendoza, propiedad de la familia Zurli (Anteriormente de la familia Giraud Billoud) donde se encuentra un ejemplar cuatricentenario.



olivo de tres esquinas (maipu)

Claro que entonces, ¿Al igual que ahora? este trascendental “trabajo” de los doctrineros no atrajo la atención de los españoles ni de los nativos.
Fundamentalmente porque otros “sueños” contenían a las aspiraciones de los Cacanos…

Defender su territorio.

Y otras ambiciones, contenían las apetencias de los invasores españoles…

Una quimera cegada por el oro.

En pos del mismo los encomenderos de la región desatendieron los vegetales, y conminaron a los nativos para extraer minerales en los socavones abiertos en las montañas vecinas.
No fue otro, sino ese, el principal motivo por el cual, tal como fueron plantados, los árboles de Castilla pasaron al prematuro “olvido”.
Eso coadyuvó para que en el intervalo histórico sellado por los años 1575 y 1580, los nativos quedaran desarraigados, sólo acompañados por las especies que habían sido diseminadas por los valles y barrreales ubicados al sur del Tucumanahaho.
Hasta que en el año 1591, el gobernador del Tucumán Juan Ramírez de la Pesina, y Velasco, y Ábalos y de La Calle, decidió reorganizar las mercedes de tierra en todo el Valle…

Contenido por las últimas estribaciones de las sierras pampeanas.

Veinte años después, los padres jesuitas Juan Darío, y Diego Boroa[5] (¿De Boroa?) llegan desde San Miguel de Tucumán con el fin de evangelizar[6], y de esa manera acceden hasta la región Cacana.
En su tránsito misionero, comprueban la evolución de las especies vegetales plantadas por sus predecesores Cedrón – Cerón o Cidrón – y Rojo.

Luego, sólo los escritos (Cartas annuas) de los padres Jesuitas rescatan los hechos acaecidos en las últimas décadas del siglo XVI (…)

La cronología – a pesar de que nuevas citas históricas, hablan de implantaciones de vid y olivos en forma posterior a la esbozada en esta narración – se disipa con la expulsión de los integrantes de la orden de López de Recalde, en el año 1767, cuando el Papa Clemente IV suspende la Companía de Jesús, y el Rey Carlos III decide expulsarlos de los territorios de la corona española.



papa clemente iv

Sin embargo, ignorando las fabulaciones y confabulaciones de los Historiadores de turno, hoy sabemos que las milenarias raíces de los olivos se asentaron, con singular éxito, en México, Perú, Chile, y Argentina. Y no ha sido otra, sino la investigación poética, la que ha comprobado que estos nobles vegetales desarrollaron aptitudes significativas en los valles citados…

Desde el año 1552 hasta el año 1562.

Quedan como fedatarios de esa década evolutiva y de afianzamiento, los olivos plantados por los religiosos españoles. De los que erige como mito insigne, el árbol (Olivo) que aún reside en Arauco. El mismo que tutela en los óvulos de su tronco, la leyenda que nadie se atrevió a narrar.
Por ello, resulta incuestionable, como lógica impuesta, que la costumbre tilda en utopía a la invención de nuestra realidad. Galimatías que lleva, axiomáticamente, a buscar ficciones que corroboren ¿qué pasó? en los dos siglos subsiguientes al siglo XVI, en la vida de la joven Nación.
Por mi parte, consciente de la barbarie que abraza la existencia, sólo me permito inferir que detrás de los alzamientos nativos en contra de la invasión organizada desde España, el universo mitológico Cacá, junto a los firmamentos Quechua y Castellano, lograron un punto de confluencia.

Teología de un pueblo que aprehendió las fábulas precolombinas, adaptándolas a los espacios de un nuevo “pacha”.

Como aquella que estalló ¿en Cádiz? en tiempos de Carlos III, cuando luego de la expulsión de los Jesuitas, y a causa ¿Del sorprendente desarrollo que adquirió el olivo en la región? El Rey no tuvo reparo en ordenar la destrucción de todos los olivos del “Nuevo Mundo”

“Por ser este cultivo contrario a la Ley de Indias.”[7]

No es necesario, creo, elaborar fantasiosas hipótesis sobre la nulidad del mito.

¿Para qué talar la exigua plantación de árboles de olivo en los valles, otrora ocupados por los pueblos originarios, si su producción no fue importante sino hasta la tercera década del siglo XX?

La respuesta resulta obvia, y por ello, a efectos de evitar departir sobre los diversos estudios realizados a los vegetales citados (Barrena de Pressler, por ejemplo) resulta conveniente concentrar la verdad poética, en uno de los ejemplares de Sierra del Valle Fértil, en San Juan, y en el denominado árbol histórico de Arauco…


rama de un olivo de la mesada (san juan)

Al respecto, una respuesta concluyente surge en el año 1999, dada por el departamento de Dendrocronología de la Universidad Nacional de Cuyo, luego del análisis practicado por el ingeniero Juan Bonisegna sobre una rama seca de uno de los olivos de La Mesada…

Su antigüedad mínima fue calculada en trescientos cincuenta años…[8]

Sólo un simple ejercicio matemático determina no convalidar la  existencia de la orden de Carlos III (1760 a 1770) dado que una rama de los olivos plantados en La Mesada, reconoce una existencia anterior al tiempo y espacio del Rey cazador.
Por otra parte, y en referencia al olivo arauqueño, podemos asentir lo antes dicho (Como un pequeño aporte historiográfico) parafraseando al ingeniero Uboldi,[9] quien en la tercera década del siglo XX, al visitar el Valle de Arauco, afirmó…

Don Simón Ávila fue el primero en el Valle de Arauco, que realizó una plantación de cerca de media hectárea con estacas obtenidas del árbol tricentenario. Más adelante (…) el coronel Nicolás Barros, en conocimiento de la resistencia del olivo de la Plaza,[10] plantó una hectárea y pocos años después don Luis Mansueto de la Fuente (La Margarita) y Don Casimiro Godoy en San Antonio (Aimogasta) plantaron varias hectáreas, todos empleando estacas del mismo árbol” [11]

La huella de la historia nos dice que los olivos históricos, especialmente el de Arauco[12] continúan produciendo de manera asombrosa, siendo los frutos sin igual, en cuanto a tamaño, calidad, sabor, aroma y pequeñez del hueso.

Y esto no sólo confirma su ascendencia en la olivicultura de Argentina, sino que determina los hilos de la historia perdida entre aquel lejano siglo XVI, y el cercano atardecer del siglo XIX.

La gesta de los pueblos originarios, transformada en una huella (ruta) abierta entre los Valles Cacanos, se alimentó de violencia, de odios, de peleas, de guerras, e inútiles muertes. Pero debo confirmar que también se nutrió con la epopeya de los nativos que resistieron la invasión española.

Que posteriormente se fundamentaría en los hitos y en los mitos que permanecen ligados a su poética, y a la tradición de los habitantes.

Ese es el significado de porqué, aislándose de sus hermanos de la poética histórica, el olivo de Arauco es un mito popular cuya vivencia ha soportado la experiencia de los años, innovado por las voces y tradiciones de los valles desiertos, como un mítico vegetal que blande al viento las ramas y sus hojas, sustentando la verde y blanquecina cabellera ante el céfiro abatido por el Zonda, y ante la irreverencia de los dioses que capitularon su nobleza.


olivo histórico de Arauco (la rioja)

Sé que las leyendas se apiadaron de su estirpe.
Aunque él sigue ahí, impertérrito.
Conteniendo en su savia la historia que Argentina y el mundo desconocen, ignorando a los Profesores de Historia, a los Revisionistas, a los Poetas, a los Escritores…

Y a los que ofenden su edad y su nombre.

Él sólo evidencia orgullo.
Jactancia de saberse mito en el origen de una civilización mestiza…

La cultura del noroeste argentino.


[1] Levillier, Roberto. cita el testimonio de Alonso de Contreras, en la probanza de méritos de Hernán Mejía Miraval.
[2] Año del regreso del religioso Juan Cedrón a Santiago del Nuevo Extremo, Chile.
[3] Cobo Peralta, Bernabé. Ibídem. (Obra det. en Anexo II, Tomo V)
[4] Picón, Fray Antonio. Archivo General de Indias (Sevilla) LXXV/VI/II copia adjuntada por Fray Buenaventura Oro, citado por Fray Antonio S. C. Córdoba “El Reverendo Padre Fray Juan Pascual de Rivadeneira”  
[5] Las citas de los Jesuitas en las Cartas Anuas, relatan la existencia de los olivos de Huasán y de Arauco en las primeras décadas del siglo XVII.
[6] Del Techo, Nicolás.
[7] Armando Herrera Robledo, en la edición de “El Independiente” del 22 de noviembre de 1981, nos cuenta que en Guandacol, existe un olivo que es una verdadera reliquia, con un físico tremendo, erguido olímpicamente, desafiando las furias huracanadas del viento Zonda; por el rastreo que se ha hecho, se le calcula mas de trescientos cincuenta años, supuestamente se piensa que lo plantaron allí las monjas Clarisas, y también, supuestamente, se dice que el olivo (Mímesis de la historia aimogasteña) seria el “fugitivo” de la orden real: “Os encargo – se supone que decía la orden real – que no deis licencia alguna para plantar vides ni olivos, ni para reparar a los que fuesen acabando” (Las Clarisas, monjas provenientes de Chile, llegaron al Valle de Guandacol en el año 1607 y fundaron el Convento de las Clarisas)
[8] Jueves, 8 de Septiembre de 2005, Diario de Cuyo, San Juan. Nota del periodista José Castro.
[9] Uboldi, Alberto. “Tratado de olivicultura y extracción del aceite” Buenos Aires, 1945.
[10] El árbol citado resultó interfecto, por orden del ejecutivo municipal del departamento Arauco, en el año 2010, durante la reconstrucción de la plaza San Martín (Hoy Inmaculada Concepción) de la ciudad de Aimogasta.
[11] Uboldi Alberto. Como vemos, a finales del siglo XIX se lo consideraba tricentenario, es decir, originario del siglo XVI.
[12] Por Decreto Nacional Nº 2.232 del año 1946 ha sido declarado como Árbol histórico.

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