domingo, 16 de enero de 2011

IDIOMAS EN EL NOROESTE ARGENTINO

 

PECTORAL HALLADO POR  LAFONE QUEVEDO

SOBRE EL LENGUAJE DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS
BREVIARIO

POR VICTOR JOSE STILP PICCOTTE
FRAGMENTO PUBLICADO 

El frondoso monte de vocablos que permanece unido (en la ignorancia e inhibición) a la historia “joven e irrespetuosa” de la “Argentina”, no ha ocultado, “misteriosa o exotéricamente”, la evolución historiográfica de los investigadores e intelectuales; por el contrario, con paciencia de “ebanista” puede uno “hallar” vestigios cultos e insobornables del estigma cultural de nuestros pueblos. 

SAMUEL ALEXANDER LAFONE QUEVEDO

Y me proyecto al respecto, sobre el trabajo de Samuel Alexander Lafone Quevedo[2] y su “Tesoro de Catamarqueñismos” – obra literaria magnánima que sirviera de consulta, entre otros, al profesor Dardo de la Vega Díaz para la consecución de la “Toponimia Riojana” – y, además, en el aporte didáctico de Bravo[3], Alderetes[4], y Nardi[5] – y muchos más – sobre el valor de la lengua materna y la fonética de Catamarca y La Rioja, pre y post invasión española... 

PROFESOR DOMINGO BRAVO

 “Si acudimos a las fuentes en busca de las noticias más antiguas que se relacionen con la vigencia histórica de la lengua incaica en nuestras provincias, debemos citar las declaraciones acerca de la existencia de ‘mitimaes’ en nuestro territorio, las cuales, a pesar de los elementos legendarios (Los Césares, Linlin, Trapalanda, o Yungulo) o fantásticos con las que están adornadas, poseen -sin duda- un fondo real (explotaciones mineras y tributos en oro y plata al Inca)”[6]

En efecto, como nada escrito ha quedado sobre el uso de las lenguas en el horizonte prehispánico de nuestro noroeste, toma vital importancia la tarea desarrollada por ese sector de investigadores, y también de aquellos que disienten sobre temas fundamentales (Quiroga)[7] sobre manera cuando se afirma que “estas (lenguas nativas) no son otra cosa que una deformación fonética de la lengua general” (Lengua del Cusco o Lengua Quichua)
Se habla, en definitiva, del idioma andino que suplantara por acción de los primeros relatores españoles, al idioma originario de los Valles del NOA[8]… 

PADRE ANTONIO LARROUY
 
El 15 de julio de 1589, el escribano real y mayor de la gobernación del Tucumán, Alonso de Tula Cerbín, afirmó que… “los Ingas del César (por la leyenda) estaban asentados en Londres (Actual Catamarca) como gobernadores y capitanes del Inca, donde cobraban los tributos en oro y plata, sacados de las minas de Londres para enviarlos al Cusco (…) el paso de Diego de Almagro para Copiapó se estaban conduciendo noventa andas (angarillas) en dirección al Tambo del Toro”[9]

En los testimonios consultados, que hasta el cansancio han sido citados por diferentes historiadores, y que se encuentran en formato editorial común, o bien en soporte electrónico y en la red, he confrontado los siguientes aportes sobre la existencia de hablantes no castellanos en el NOA. En tal sentido, afirma Guzmán…

“Parte de ellos reconocieron en tiempos pasados por Señor al Inca Rey del Perú, que son los serranos”[10]

Corroborado por Levillier y otros, cuando señalan que…

“En 1578 el Virrey Francisco Toledo comisionó al gobernador del Tucma, Pedro de Arana, para que hiciera juicio de residencia a Gonzalo de Abreu disponiendo que se comunicara públicamente en lengua de indios, en todas las ciudades de Tucumán[11]
Dado que…

“La lengua del Perú o lengua del Inga, es lengua general en Tucma,[12] aunque hay otras lenguas”[13]

En virtud de ello, los misioneros de las diferentes órdenes asentadas en Lima, antes de acceder al NOA, completaban un aprendizaje sobre los idiomas andinos que se encontraban en uso. Así fue que…

“Los religiosos Francisco de Hurtado y Pedro de Herrera, hablaban diferentes lenguas en la jurisdicción de La Rioja”[14]

Y, además, que…

“los padres Jaime de Barrios e Ignacio de Medina, fueron enviados a los Valles de La Rioja y a Londres, para adoctrinar, ya que eran especialistas en la lengua de los indios”[15]

Todo ello en conocimiento de que…

“En la gobernación del Tucumanaho, era común el conocimiento sobre los Ingas que se asentaban en Londres como gobernadores del Cusco”[16]

ADAN QUIROGA

Por ese particular motivo…

“A finales del siglo diecisiete y comienzos del siglo dieciocho, los nativos hablaban quichua en Catamarca y sus valles”[17] y… “A comienzos del siglo diecinueve la lengua del Cusco era de uso masivo en La Rioja”[18]

En las investigaciones de Nardi, puede comprobarse que…

“En 1924 los vecinos de apellido De la Colina, nacidos en Los Sauces, La Rioja, habían escuchado a conocidos que hablaban quichua, y era la época en que en la zona vivían indios con trenzas”[19]

Como apólogo a estos apuntes históricos, demuestro que no existen dudas sobre la existencia de una lengua ancestral, que sirvió como nexo entre los diferentes asentamientos de la cultura Cacá; puesto que ésta y no otra, un siglo antes de la llegada de los españoles, comenzó a ser interpolada por la lengua andina por antonomasia…

ERIC BOMAN
 “Por lo que concierne a los Incas, Eric Bomán lo asegura con todo el aplomo de su autoridad científica. En efecto, después de cada campaña fructuosa, por el camino de los ejércitos llegaban los amautas comisionados para asegurar la divulgación del idioma o se organizaban los famosos mitimaes trasladando a las tribus domeñadas a regiones las más lejanas y distintas por su topografía a los lugares de origen de los vencidos.”[20]

Estos testimonios precedentes, que hablan sobre la importancia de los valles que comprendían el centro neurálgico del Tucumanahaho, descartan toda duda sobre la influencia de la lengua general – finales del Siglo XV hasta comienzos del Siglo XIX – sobre los habitantes asentados en los poblados ubicados al sur del Titicaca; certificando la trascendencia social y política de la zona. Máxime cuando deciden, desde los establecimientos de Chile y Perú, delimitar sus “territorios” con la “fundación de ciudades” en los principales centros de posicionamiento defensivo[21]

Cito el ejemplo de los Kilmes (entre otros) que eran nativos expatriados primero con destino a Huaco, y luego de “residencias temporarias”, hacia Buenos Aires (…) que eran originarios de los asentamientos nativos ubicados en las adyacencias del río Kimivil, allende al cual, en el año 1558 Juan Pérez de Zurita fundara la primera ciudad de “Nueva Londres, capital de la Nueva Inglaterra” en honor a la Reina inglesa María Tudor casada con Felipe II.

Resulta indudable que las “peleas o disputas” de los españoles sobre el dominio territorial en el NOA, que suponían (¿equivocadamente?) inmerso en montañas repletadas con oro y plata, desencadenaron un proceso que “integró” a las actuales provincias de Catamarca (Cacá) y La Rioja (Cacá con influencia de las culturas de Chile) en una amplia región ubicada hacia el sur del cerro Aconquija, e independiente de la cultura Cacá de los Valles cercanos al lago Titicaca – Calchaquíes – y zonas aledañas boscosas. (Santiago del Estero y parte de la actual provincia de Tucumán) hecho que se corrobora al exponer la carta de Juan Ramírez de Velasco dirigida al Padre Jesuita Juan Fonte situado en Tucumán, donde cita que el lugar más importante de la región, es…

“Quinmibil en el Valle de Famayfil, Guaymoco, Aymohil, Quilmiquischa en el Valle de Guaymoco o Aymocaj”[22]

De igual manera puede ratificarse en las frases aportadas por el Jesuita P. Lozano, cuando asegura que…

“En 1632, una aciaga época en que peligró la existencia de toda la provincia de Tucumán, siendo su salvador el terrible Jerónimo Luis de Cabrera y Garay, nieto del fundador de Córdoba, quien tuvo sin embargo, que abandonar Londres y ser conducido herido en una camilla desde aquella ciudad, por 25 leguas de pueblos hostiles, hasta llegar al presidio y ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja, donde peligró de nuevo la causa española”[23] 

Éste Jerónimo Luís de Cabrera y Garay, fue separado por el gobernador Albornoz, quien envió a Pedro Ramírez de Contreras a fines de apuntalar la refundación de la ciudad de Londres a principios del año 1633 (Llamada la “ciudad de papel”) en el hoy perdido pueblo español del Pantano, con el claro objetivo de controlar a los Valles que abrían hacia el Río Abaucán. (Bermejo, Salado o Colorado)

RIO ABAUCAN - CATAMARCA
Todos estos enunciados que se encuentran documentados, y que han sido transcriptos por diferentes autores en el último siglo, no hacen más que consolidar la hipótesis de la presencia Inca previa a la invasión española del siglo XVI, y la importancia que contenía el Valle de Arauco para los españoles de las primeras entradas en el NOA, ya que… “La gobernación del Tucumanahaho, se encontraba centralizada en un punto existente en las cercanías del actual asentamiento de Andalgalá (Catamarca)”. Por lo tanto, no cabe duda alguna de que los cronistas, consciente o inconscientemente, corroboraron la presencia de la evolucionada cultura andina en estos “pagos” del NOA. Y como no puede negarse la importancia territorial de los valles, tampoco puede ignorarse la impostación sufrida por la cultura Cacá.
En una mímesis retórica y concreta, nuevos “cronistas del adobe” silencian la verdad, ya no por desconocimiento, sino simplemente porque habitan una “patria occidental y cristiana” que basa su “corta historia” sobre escritos (desde el año 1805 en adelante) reafirmando la falacia de que efectivamente “hubo una conquista”, y que… “Los españoles triunfaron sobre una debilitada resistencia nativa, que no fue capaz de evolucionar a su propia historia y tradición”.


Por mi parte, seguiré buscando la respuesta a la simple pregunta que acosa la mente a perpetuidad… en realidad una incógnita que roza la inteligencia de la poética, y desgarra la senil virtud de la historia. Un enigma que no responderá el Teniente Cabrera y Garay, y que desde una inhibida gesta, negará hasta el hartazgo Ramírez de Contreras. ¿Para que levantar Fuertes en semidesérticos valles, si sólo habitaban en ellos unos pocos nativos, ignorantes e incapacitados de reacción? Y aunque sospecho que el nieto de los fundadores de Córdoba del Tucumán y del Puerto de los Buenos Aires, junto a su sucesor, no interpretarán la pregunta… tal vez, desde una desconocida tumba el Capitán Diego de Rojas logre proyectar su irónica respuesta…

“De la muerte, mi señor, no hay que decir sino que la sentí muy dentro del ánima y cada vez, que me acuerdo, lloro con el corazón lágrimas de sangre, y tengo una pena que mientras viviere, durará por no me poder haber hallado a la satisfación de la venganza, porque la conclusión es preclara, y refrenda un halo de tragedia a la efectiva y valerosa rebelión nativa”.[24]

En definitiva, como asegurara el Jesuita Lozano...

“Al fin (Luego de un siglo de resistencia e inútiles muertes que diezmaron la población) aquellos indios (Calianos, Capayanes, Aconquijas, Amoyambas, etc.) tuvieron que abandonar sus breñas y bajar a los llanos de las ciudades circunvecinas (…) Los Kilmes empero, que no perdían la esperanza de volver algún día a encastillarse en el Valle, fueron expatriados al litoral en numero de doscientas familias (…) con intención de ponerlos bajo la dirección de los misioneros de la Companía de Jesús, que conocían la lengua y modalidades de ellos”[25]

Arq. Víctor José Stilp Piccotte


[1] Stilp Piccotte, Víctor José. “Huaymocacasta, Inhibición histórica de la Argentina” Tomo III – Cinco tomos. Edición de Autor/Editor ISBN 978-987-05-3237-8 ISBN Obra Completa 978-987-05-3234-7, junio de 2007, Aimogasta, La Rioja, República Argentina.
[2] Lafone Quevedo, Samuel A. 1888: Londres y Catamarca. Cartas a “La Nación” 1885 Buenos Aires.
[3] Bravo, Domingo A. Nació en Higuera Chacra (Santiago del Estero) el 4 de agosto de 1906 y falleció en la ciudad de Santiago del Estero el 27 de agosto de 1997. Educador, poeta, investigador. Autor del premiado libro “El quichua santiagueño, reducto idiomático argentino” doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Santiago del Estero en 1992, fue miembro correspondiente de la Academia Argentina de Letras, obtuvo numerosos premios en el país y en el exterior. Sus obras fueron traducidas a diferentes idiomas.
[4] Alderetes, Jorge R. Autor del Diccionario Quichua – Castellano.
[5] Nardi, Ricardo. falleció en Buenos Aires en 1987. descendiente Caliano, a través de su bisabuela Justina Espinosa de Córdoba. (La parcialidad Caliana desapareció en las guerras calchaquíes) nos legó un importante trabajo editado en revistas especializadas sobre las lenguas nativas en La Rioja y Catamarca.
[6] Nardi, Ricardo.
[7] Quiroga, Adán, 1890: Influencia de la lengua Keshua (En: Revista de la Biblioteca, La Rioja. 1897 Red) Al americanista Juan B. Ambrosetti. (En: Boletín del Instituto geográfico argentino, Buenos Aires) Folklore calchaquí. (En: Revista de la Universidad de Buenos Aires, V. Buenos Aires)
[8] Aunque nadie duda que el Quechua era “conocido” y “hablado” en los tiempos previos a la invasión ultramarina.
[9] Velasco, Juan Ramírez de. Cartas al Rey Felipe II.
[10] Guzmán, Ruy Díaz de. Redactado en 1612. 
[11] Levillier, Roberto. “Gobernación de Tucumán; probanzas de méritos y servicios de los conquistadores: documentos del Archivo de Indias” Tomo I, 1920. Revista Archivum de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina (Monografías de Guillermo Furlong) “Gobernación de Tucumán: papeles de gobernadores en el siglo XVI; documentos del Archivo de Indias” 2 partes. Madrid. 1920. “Gobernación de Tucumán: probanzas de méritos y servicios de los conquistadores” documentos del Archivo de Indias. Tomo II, 1583-1600. Madrid. 1925. “Gobernantes del Perú; cartas y papeles, siglo XVI. Tomo VIII, ordenanzas del Virrey Toledo” Madrid. 1926. “Nueva crónica de la conquista del Tucumán” Tomo I, 1542-1563. Madrid. 1926. “Papeles eclesiásticos del Tucumán, documentos del Archivo de Indias” 2 Vol. Madrid. 1931: “Nueva crónica de la conquista del Tucumán” Tomo III 1574-1600. Buenos Aires. (Entre otros – BMUNC)
[12] Por Tucumán.
[13]  Levillier, Roberto. Cita al religioso Jesuita Diego de Torres en Cartas Anuas de 1620.
[14]  Levillier, Roberto. Cita al religioso Jesuita Diego de Torres en Cartas Anuas de 1631.
[15]  Levillier, Roberto. Cita al religioso Jesuita Diego de Boroa en Cartas Anuas de 1637.
[16]  Levillier, Roberto. Cartas Anuas.
[17] Larrouy, P. Antonio. 1914: Los indios del Valle de Catamarca; Separata de: Revista de la Universidad de Buenos Aires, tomo XXVII. Facultad de Filosofía y Letras, Publicaciones de la Sección antropológica Nº 14. Buenos Aires. 1921.
[18]  Lafone Quevedo, Samuel Alexander. 1914. Universidad Nacional de La Plata.
[19]  Nardi, Ricardo. Cita este texto de Samuel Alexander Lafone Quevedo.
[20]  Moya, Ismael. “Historia de la pedagogía Argentina” Edit. Peuser. Buenos Aires.
[21] Por supuesto que previo “traslado” de los nativos más conflictivos a otras regiones fuera de la gobernación del Tucma, o del Tucumanahaho.
[22]  Fonte, Juan. Revista Archivum.
[23]  Lozano, Pedro.
[24] Paráfrasis de un pequeño fragmento que pertenece a una carta que enviara Pedro de Valdivia a Gonzalo Pizarro, el 20 de agosto del año 1545, desde Santiago de Chile a Lima, Perú.
[25] Lozano, Pedro. En el año 1534, en España se funda

Familia Stilp

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Abuelos y Nacho

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