martes, 14 de junio de 2011

HERENCIA Y LINGÜÍSTICA

BREVIARIO

Por el Arq. Victor Jose Stilp Piccotte
Reservados todos los derechos
Publicado en "Huaymocacasta, inhibición histórica de la Argentina"
Volumen I - 2006

Pectoral con la imagen de Tonapa

En el “pacha” del presente, algunas variantes de la lengua Cacá o del Runa Simi o quichua santiagueño, y “separadas” palabras de la lengua original andina entremezcladas con el castellano, han prolongado la diversidad lingüística;[1] legitimando que la “ancestral voz nativa” aún se “habla” en el Noroeste Argentino (NOA) como testimonio vivo de los idiomas que se departían en el Tawantinsuyo.

Las cifras no reconocidas, estiman que ciento sesenta mil habitantes conocen o hablan el Quechua en la República Argentina.[2] (Todos ellos bilingües)… “Hay ciento cincuenta mil quichua parlantes en Santiago del Estero”[3] Pero no se dispone de datos exactos, ya que los relevamientos oficiales omiten precisiones en referencia a la diversidad lingüística que coexiste en el país… No sólo por causa de la cosmovisión europeísta que impera en los centros de poder, sino también porque es una manera de ocultar la situación social, económica y cultural, a la que fueron sometidos los descendientes de los antiguos dueños de éstas tierras.

Los grupos étnicos que habitan la patria nacida en el año 1810, aún sufren las consecuencias de un permanente aislamiento, a pesar de la supuesta vigencia de la Ley Nº 23.302 de Política Indígena y apoyo a las Comunidades Aborígenes.

El noreste, si bien no “muestra a cielo abierto” comunidades nativas originales[4], comparte las manifestaciones lingüísticas comunes a la región, las cuales denotan la influencia del sustrato Quechua, y, además, del lenguaje Cacá, y de otras lenguas extinguidas. (Tonocoté, por ejemplo) Además, las provincias del NOA comparten características históricas y culturales que las diferencian[6] del resto de la República Argentina[7] aunque nadie duda que los integrantes de la cultura original una vez reducidos a la esclavitud, fueron exterminados.[8] Es que la “tarea” llevada adelante por los españoles[9] sedientos de poder y de gloria, ausentes de amor al prójimo y alejados de los “preceptos” que profesaban los clérigos que viajaban con ellos, fue “demasiado ingrata” en los territorios donde se hablaba la lengua original… Cada pueblo tenía su variable dialectal.[10] Por lógica, estas “lenguas indígenas” como las llamaban los cronistas, fueron espectadoras silenciosas de la “destrucción de ideas” llevada a cabo por los invasores, y “se prestaron” al papel “civilizador” que posteriormente le fue confiado. (Fundamentalmente la lengua quechua)[11]
Apartada y “olvidada” tras la invasión española, la lengua atávica[12] subsiste junto al castellano, y lo hace con vehemencia en las voces de los actuales habitantes de Aimogasta.[13]

Pero de nada serviría este proceso decantador de historias, sino retengo el origen de las culturas del noroeste argentino precolombino, como parte inexpugnable del horizonte negado en el Tahuantinsuyu. Cuna Cacá y Quechua en definitiva, que es el inicio fundamental de los verdaderos dueños de la tierra, y los amantes de la poética. Porque los integrantes de la cultura Cacá, al asimilar la impostación Quechua, dejaron traslucir el conocimiento de la retórica, y adoptaron los géneros de la poética expresada por los descendientes de Manco Cápaj.

Cito al respecto, que los nativos del suyu hacia el sur llamaban “Yarahuí” a la elegía; “Huylli” a la poesía erótica; y “Haylli” a la lírica religiosa o lírica guerrera.[14]

Como he analizado y corroborado, los primeros cronistas que accedían desde Santiago del Nuevo Extremo o desde el Cusco con destino a la gobernación del Tucumán, consentían que además de la propia, los Cacá (Pulares, Calchaquíes, o Diaguitas)[15] hablaban la lengua general… “En el Fuerte del Pantano (existía) un vocabulario redactado en el Valle Calchaquí y que en lo substancial era la misma cosa (con las regiones del norte) y la pronunciación era distinta”[16]

En consecuencia, resulta axiomática la conjetura sobre la evolución e impostación Inca, adoptando e induciendo al Cacá con nuevas palabras, prefijos, infijos y sufijos, definiendo una variación fonética única que la llevó a afianzarse como lengua oficial de los doctrineros que llegaban a los pueblos del sur continental andino.[17] Previamente a este proceso de decantación dialectal y lingüística, el imperio centralizado en el Tahuantinsuyu debió conformar una estratégica función “educativa” que trasladara sus “escuelas filológicas” hacia cada uno de los pueblos sometidos… Se desconoce la forma de instrucción utilizada ante la inexistencia de textos (tal como utilizamos en la instrucción contemporánea) Y sólo la aparición de los Cronistas españoles, otorgó al espacio el tiempo indispensable para que los invasores comenzaran a utilizar el idioma Quechua, y con su aprendizaje, la transcripción de las historias que conocemos.[18] Una de las secuelas fue la expansión territorial que abarcó el amplio espacio andino desde el sur de la actual Colombia, incluyendo a Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, hasta el noroeste de la República Argentina.[19] Acción que la historia no debe descalificar, ya que la decisión de anexar nuevas regiones justifica la incorporación al poder central de las organizaciones nativas de los Valles al sur del lago Titicaca, que conformaban organizaciones sociales, políticas, y militares definidas culturalmente antes de la llegada de los primeros emisarios del Incario.

Esta exposición de espacios y tiempos demuestran que los pueblos que con cierta “ironía” fueron llamados de “indios” por los españoles, utilizaron para la perpetuación de “su especie” una tipología de vida incorporada al terreno, junto a los vegetales comestibles[20], y una innata capacidad para manejar diferentes alternativas de supervivencia, funciones que los diferenciaban de otros asentamientos nativos, especialmente de aquellos que se ubicaban en la franja central y sur de la actual República Argentina.

Otra de las derivaciones de esta “comunión andina” ha sido el efectivo contacto entre culturas que contribuyó significativamente al primitivo panteón Cacá, cuya cosmología (Tonapa, Anti[21] y Paxni) evolucionó rápidamente hacia la mística continental (Interrumpida por los españoles) influyendo en los grupos nativos que habitaban el norte de los enclaves que hoy conforman Argentina y Chile.[22]

Es irrefutable entonces, que estas secuelas o derivaciones abrieron al conocimiento general la lengua Quechua, y fue por ello, que la traslación de los hechos por parte de los relatores se conviniera en ese idioma, aunque los habitantes pre españoles del NOA hayan manifestado lenguas o dialectos diferenciados.[23]


[1] Según los padres Jesuitas, el Quechua (deriva del aymará) es una lengua evolucionada, porque durante el imperio Inca se fueron incorporando a ella nuevos términos y variaciones fonéticas (arawacas y otras) La lengua de los incas afianzó aún más su presencia en el Altiplano durante el periodo de la colonización española, ya que los españoles la utilizaron para sus relaciones con los habitantes andinos, sin diferenciarlos de su origen y, por tanto, sin tener en cuenta las diferentes lenguas de estos pueblos. Es el idioma indio que más se habla en el continente americano, es una lengua llena de riqueza y muy imaginativa, con palabras que describen sensaciones muy complejas, observaciones de acontecimientos, etc. Garcilaso de la Vega "el inca" (hijo de una inca y de un capitán español) animó a los españoles a que aprendieran el Quechua, los indios que hablan este idioma -dijo- poseen un intelecto mucho más claro y apto para la comprensión, y el idioma posee un mayor alcance y una mayor variedad de formas de expresión. Los incas instalaban “escuelas” en los territorios que conquistaban, su enseñanza utilizaba las cuerdas de nudos, llamadas quipu, que servían para anotar cifras y les permitían realizar una interminable serie de operaciones aritméticas.
[2] El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI – que jamás tuvo en cuenta mi trabajo literario) estima que en la Argentina viven al menos 850.000 aborígenes (El censo se realizó en 1964) En la Argentina quedan 14 pueblos indígenas reconocidos: Mapuche: Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Los Toldos (Pcia. de Bs.As.) Kolla: norte de Jujuy y de Salta. Ona: una comunidad de descendientes en Tierra del Fuego. Huarpe: centro sur de San Juan y centro norte de Mendoza. Diaguita calchaquí: suroeste de Salta, nordeste de Catamarca y Amaicha del Valle (Tucumán) Avá guaraní: centro de Salta. Wichi: norte de Salta, Formosa y Salta Chorote: norte de Salta. Chané: norte de Salta. Tapieté: nordeste de Salta. Chulupí: norte de Salta. Pilagá: Formosa. Mocoví: suroeste de Chaco y norte de Santa Fe y norte de Salta. Toba: Chaco, norte y este de Santa Fe y norte de Salta.
[3] Nardi, Ricardo L. J. “El quichua de Catamarca y La Rioja” Dunken. Tucumán, 2002.
[4] En el año 2007, habitantes de una Comunidad Nativa de Guandacol, La Rioja, solicitaron públicamente su reconocimiento como tales.
[5] La región denominada Noroeste Argentino (NOA) se compone de las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero y La Rioja.
[6] Puesto que el menosprecio hacia quien se expresa en quichua – lengua considerada vulgar por la cultura dominante – conduce siempre a la marginación, se ponen en marcha mecanismos de autodefensa por parte de aquel que habla Quechua – particularmente de aquel habitante del interior que debe emigrar a los grandes centros urbanos – quien ocultará su condición de bilingüe y hablará sólo en español.
[7] A pesar de que no se han rescatado documentos que nos “relaten” 200 años de la vida del NOA (1559-1759) la población aborigen se redujo, mientras la población española permaneció constante.
[8] Rosenzvaig 1986 Lo que ocurrió en todo el Tucumán colonial (...) “Antes de condenar a los individuos a no ser más que números, hay que hacerlos tan semejantes los unos a los otros como sea posible”
[9] En la Argentina Chaco es corruptela de Chaqu o campo abierto en medio de la selva; Paraná es corruptela de Pharana o en el secano, Pampa que sigue siendo pampa o llanura; Tucumán es contracción de Tukumanaho; Catamarca es corruptela de Katarmarka ¿pueblo de serpientes o pueblo del fuerte? Humahuaca es corruptela de Umawak'a o agua sagrada; Jujuy sigue siendo Jujuya o evaporación de aguas termales; Aconcagua viene de Janq'uqhawa o caparazón blanco y Pumaire que es corruptela de Pumiri o paraje del puma.
[10] Lascano, Luis A. 1992. señala: “La mentalidad agroexportadora satelitaria del capital extranjero orientó en forma de abanico convergente en los grandes puertos de Buenos Aires y Rosario la explotación ferroviaria Argentina. El noroeste sufrió la muerte de poblaciones enteras, el ferrocarril llegó con sus productos importados para volcarlos contra las artesanías locales, y extrajo lo único importante a sus fines: la madera, los postes y durmientes que expoliaron el bosque. En octubre de 1887 el Congreso Nacional autorizó la enajenación del F. C. Central Norte construido íntegramente por el Estado, y la línea Córdoba-Tucumán con su ramal Frías-Santiago. La firma británica Hume Hnos. lo adquirió y transfirió en 1889 a The Córdoba Central Railway Company Limited, en el principio de los grandes monopolios extranjeros.” “Los afanes patrióticos y las expectativas del interior se estrellaron frente a los intereses que diagramaron un destino colonial a la Argentina, con la culpable declinación de los atributos del Estado, rendido al capital británico.”
[11] Los nombres dados a los vegetales son los siguientes (no se expresa la totalidad sino una parte de ellos) Ichu o paja brava: especie vegetal que cubría los suelos nativos. Ñucchu. Ccaya-ccaya. Llaque. Waqa kallo. Quisa. Yawar ch’onka. Chiri-chiri. Wallwa. Qeto-qeto. Qhamasayri. Supai karko. Alkoquiska. Chicchipa. Tankar quiska. Llaulli. Kantu. Marqhu. Qera. Manca paki. Runto-runto. Roqe. Panti.
[12] Según lo confirman los lingüistas peruanos y ecuatorianos, el Quechua del NOA, posee un parentesco mayor con el protoQuechua, que el hablado en Santiago del Estero.
[13] Por Idioma Castellano. Femeninos: Amaya: (aymara) hija muy querida, alegría / Aymara (aymara) nombre del pueblo y de la lengua del sur andino / Ch’aska: estrella / Ima Sumac: que hermoso / Suyay: esperanza / Wuaira: viento – Masculinos: Amaru: serpiente, boa. Atahualpa: el ave de la fortuna / Cori: oro / Cusi: alegría / Inca: el principal / Inti (aymara) Sol, que es audaz / Tupac: el señor, brillante.
[14] Baigorrí, Francisco. (Escritor, investigador, profesor y político nacido en La Rioja el 8 de agosto del año 1878, y fallecido en Buenos Aires el 8 de mayo del año 1950) Del libro “Ambiente Serrano” Talleres Gráficos Lucania, Buenos Aires. 1949 Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[15] De la Vega Díaz, Dardo. (Versión de Quevedo, S. L.) Día proviene de Tía corruptela de Tiyay que significa Morar o permanecer en ¿las sierras? Guita proviene de Cahuita, que se supone corruptela de la voz Quechua llajta que significa pueblo, lo que equivale a afirmar que Diaguita (Vocablo corrupto del original – tal vez Tiakita) significa Moradores ¿Serranos? de los pueblos. (Serranos es el nombre que cita Ruy Díaz de Guzmán en su obra “La Argentina”)
[16] Torreblanca, Hernando de. (Religioso) cita del año 1639 incorporada por Salvador Canals Frau en su libro sobre “Las poblaciones indígenas de la Argentina” Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[17] Esta conjetura se comprueba al tomar conocimiento de innumerables vocablos incorporados por el quichua santiagueño, que poco tienen en común con el idioma original del Cusco.
[18] El discernimiento de los adelantados españoles sobre le existencia de los pueblos del sur continental, confirma que los pueblos andinos centrales tenían conocimiento de las riquezas y composición de las etnias ubicadas más abajo del lago Titicaca.
[19] Conjeturo que la llegada del colonizador español, interrumpió la expansión de los límites citados.
[20] La papa (tubérculo) junto a la quina (quenopodacea) y el tarwi (leguminosa) han sido fuente de alimentación de las culturas andinas del sur continental. Luego se conocieron la coca, el maíz, el maní, diferentes frutas y con posterioridad se utilizaron los frutos del algarrobo para la producción de harina y de bebidas alcohólicas.
[21] No debe tomar trascendencia el hecho de que el autor cite al sol como “Anto, Anti o Antu” ya que esas eran las denominaciones en lengua Cacá de nuestra estrella, según el momento del día (amanecer, mediodía, atardecer)
[22] La invasión española impidió que el imperio Inca incorporara a los pueblos Mapuches de Argentina y de Chile, ubicados al sur del continente, distanciados del pueblo Cacá, que fueron impostados por el Incario. Pero resulta innegable que a estos pueblos ubicados al sur del continente, llegaron en forma tardía las variables culturales del gran imperio Inca, que en algunos casos se transparenta en el uso de modales y lenguaje,
[23] La época está certificada por los restos fósiles encontrados en los cordones montañosos de las últimas estribaciones de las sierras pampeanas de Argentina, y por lógica consecuencia en la cadena de la cordillera de los Andes.

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