sábado, 25 de junio de 2011

LA LENGUA ORIGINAL EN EL NOA

VERBOS y silencios

Por VÍCTOR JOSÉ STILP PICCOTTE
Del libro Huaymocacasta, inhibición histórica de la argentina
Tomo I 2006 Reservados todos los derechos


Noemi Ramirez/Lucas Bertinat/Quilmes - Buenos Aires

La poética y la investigación persisten, y apelan en forma continua a los testimonios que corroboran la existencia del idioma Cacá en los valles del NOA. Cito al respecto un fragmento de una Carta Anua archivada en la Real Academia de Historia de España… “El padre Juan de Cerezeda y el Padre Antonio Macero hicieron una misión de cuatro meses el año 1631 por la sierras que llaman de Quimilpa y Valle de Catamarca (…) la plática y doctrina la realizaban en dos lenguas, la general que es la quichua y la que llaman Cacá, porque la mayor parte de la gente habla ésta y no entendía la primera”[1]

Como se comprueba en el primer sínodo que hizo celebrar el segundo Obispo de Tucumán Fernando de Trejo y Sanabria en el año 1597, donde se establece en la Constitución de la primera parte que… La doctrina y cateissmo que se ha de enseñar a los indios, sea el general que se usa en el Perú en lengua del Cuzco porque ya gran parte de los indios lo rezan, y casi todos van siendo ladinos en dicha lengua, y por haber muchas lenguas en esta provincia y muy dificultosa fuera confusión traducción de cada una de ellas (…) y también habrá pocos sacerdotes que hiciesen la doctrina por no saber las lenguas naturales de estas naciones pero encargamos y amonestamos a todos los sacerdotes doctrinantes las vayan aprendiendo pues harán gran servicio a Dios en explicar la doctrina en lengua que los indios mejor entiendan (…) mandamos a todos los sobres dichos curas de indios sepan tres o cuatro preguntas de los visios más usados de entre los indios que doctrina en lengua propia de ellos para que así puedan darla la materia para absolverlos en aquel artículo.[2]

Esta “lengua propia de ellos” fue la que impulsó a sacerdotes seculares para brindar su aporte al conocimiento del idioma original del NOA. Así lo relata el padre Verdugo Garnica en el año 1685, cuando asegura que… En algunos pueblos de indios el cura que habla quichua no puede entenderse con estos porque no hablan aun la lengua general (…) el pueblo de Topco tiene cuarenta y tres indios (…) preservan algunos sus ritos, especialmente los mayores que como no saben la lengua general y nosotros no sabemos la suya cacana no les podemos hacer detestar sus idolatrías y se hace imposible su enseñanza.[3] Y es el mismo religioso quien revela… Los Tocpos hablaban en su pueblo la lengua cacana, y entendían el Quechua, y que las mujeres tocpos y anchacpas solo hablaban su lengua. (Cacá)  Citas que avala al Jesuita Toict, al testificar que los religiosos enviados al Tucumán… Á los que hablaban el idioma kaka los confesaban por medio de intérprete.[4]

Correlato, de lo que cita el padre Boroa en el año 1636… Encontrándome en el Valle del Tucumanahaho he confesado a una nativa que hablaba en una lengua que no era la del Cusco.[5] Si no era la lengua del Cusco cabe preguntar ¿Cuál lenguaje utilizaba aquella nativa? No creo en un dialecto deformado del Quechua, mucho menos una distorsión de los dialectos o idiomas del noreste y centro de la región. Presunción por otra parte, que se ve corroborada en las cartas anuas enviadas al centro religioso español de la orden de Loyola… “Los padres Francisco de Hurtado y Pedro de Herrera, ambos muy buenos en la lengua general que llaman del Cusco, y la cacana, hicieron una misión de casi tres meses por los Valles de Capayán, Guatacol y Famatina, distantes el que más, cincuenta leguas de La Rioja.”[6] Los miembros de la Compañía de Jesús respaldan el concepto de una “lengua diferente a la Quechua”, al respecto… El padre Angulo, á las montañas de Santiago, y armado con la espada evangélica, rescató seiscientos paganos del yugo infernal y les dió la libertad de Cristo (…) usando la lengua kaka, oyó á muchos en confesión.[7]

Como apostilla a todo lo expresado, debo confirmar que la toponimia de la lengua general, utilizada por los religiosos para obligar a los nativos a aceptar el monoteísmo, indujo al predominio de las voces Quechuas en el actual NOA. “Los padres Jaime de Barrios e Ignacio de Medina que eran peritos en lenguas de los Indios fueron a los Valles de La Rioja y Londres a misionar”[8] Aunque los “piadosos” no ignoraron a los pueblos donde la variante idiomática local estaba profundamente arraigada… “Los indios de Paclín entienden la lengua Quechua y Cacá – Kaká”[9] En conclusión, el instrumento que utilizaron los Incas para la introducción del Runa Simi en el NOA fue desvirtuado en forma abrupta por la invasión española, y mal utilizado por los religiosos que expandían la creencia monoteísta… Los estudiosos de las lenguas amerindias, coinciden en afirmar que un 25 % de las primeras lenguas nativas en contacto con los españoles, no han podido aun ser clasificadas con un correcto criterio etimológico, ya que se carecen de parámetros que posibiliten su inclusión como tales. (Cacá, Tonocoté, Sanavirona, Caminchingona, etc.) Y ante tal desbarajuste de hipótesis, sólo queda el “saber” popular que ha perdurado en su teología, y los innumerables mitos que contuvieron su identidad.

En definitiva, la inflexión histórica que oscila cual péndulo revisionista, sobre si el Cacá era un dialecto trasladado del Quechua o un idioma, queda develada con la siguiente cita… En medio de tan prolongadas tareas, el P. Alonso de Bárcena, á ratos perdidos, aprendió las lenguas tonocoté y kaka, habladas por los pueblos vecinos. El P. Francisco Angulo sabía el idioma usado por la generalidad de los indios. Ambos, provistos de tales conocimientos, peleaban contra el demonio sin descansar un momento, hasta conseguir que los indígenas, abjurando sus falsedades, se convirtiesen á Cristo.[10]

Queda para nosotros, decidir si optamos por creer en las afirmaciones de aquellos que fueron contemporáneos con los espacios y los tiempos nativos del NOA; o en estos otros, llamados revisionistas, que conviven en el nuevo milenio tratando de aportar historias que nunca “alcanzan” para  temporizar las fábulas.



[1] Cartas Anuas. T. XX Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[2] Levillier, Roberto.  “Papeles eclesiásticos del Tucumán” Vol. I, Madrid, España, 1926 “Constituciones y declaraciones aprobadas en el primer sínodo que hizo celebrar el Obispo de Tucumán” Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[3] Ledesma Medina, Luis. 1955. “extensión y trascendencia de una lengua, fijación del Quechua en el Tucumán histórico” Publicación oficial de Santiago del Estero (Puede ser consultada en la página oficial)
[4] Del Techo, Nicolás. Ob. Citada y ampliada en anexo sobre bibliografía general.
[5] Boroa, Diego de. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[6] Cartas Anuas. T. XX
[7] Del Techo, Nicolás. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)
[8] Décimo cuarta Carta Anua del año 1635. T. XX
[9] Larrouy, P. 1617
[10] Del Techo, Nicolás. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II, Tomo V)

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