lunes, 19 de septiembre de 2011

CONFERENCIA FERIA DEL LIBRO CÓRDOBA 2011

ARQUITECTURA NATIVA


(Región central del NOA)®





Por el Arquitecto


Víctor José Stilp Piccotte©


 Presidente Comisión Nacional de Historia – SALAC Central




Coordinadora de la presentación:


Nora Fernández Paz


Escritora / Comisión Directiva SADE Córdoba





Video - Conferencia del 13 de septiembre de 2011 – 18:30 Hs.


Academia Nacional de Ciencias - Vélez Sarsfield 229





Es parte del convencimiento poético, y de la legitimidad que me cobija, afirmar que la lealtad hacia la “justicia y dignidad” del Ser Humano – en el sur del Tucumanahaho – pergeñó la existencia de ciudades – de capitales, por noción de territorio – las que fueron encumbradas por hombres y mujeres consustanciados con su entorno, mitología, y sabiduría.


Todo ello, en perfecta mímesis con la sagrada ecuación de magnitudes existenciales (dirección y sentido) Construyendo una asociación que expresó el “ideario” de los grupos sociales originarios.


Los maestros constructores, y arquitectos nativos, captaron en una síntesis elemental:


·        La “proximidad”


·        El “espacio conceptual”


·        El “sistema cardinal” (naciente y poniente)


·        El “espacio social”


·        El “entorno mediato” e “inmediato”


·        Los “nexos”


·        La “mitología”


·        La “cosmología”.


Interpretándolos en una estructura arquitectónica con el fin de identificar la dinámica de las circunstancias invariables, concretando la primigenia morada, y con ella la idea de… “Construir para perpetuar la residencia”.


A estas circunstancias invariables de la visión nativa, he denominado “Estructura Existencial”, dado que al establecer su espacio tiempo, contribuyeron con el proceso metodológico que soportó – en los años 1470/80 – la invasión física de los Incas (incluso la impostación del idioma general andino) y más tarde – en el año 1536 – la invasión ultramarina revelada con la llegada de Diego de Almagro[1]. (Por lógica, sucumbió ante la extrañación de sus dioses, suprimidos por la audacia de los defensores y cultores de la política de Polo de Ondegardo[2])


Esta manifestación de los pueblos andinos y sus espacios – urbanísticos y arquitectónicos – ha logrado perdurar en la “memoria” de sus descendientes (Fundamentalmente a través de la gestación de mitos o leyendas)


Estos depósitos sepultados entre médanos y piedras, no “olvidaron” el sometimiento y la barbarie, ni la indiferencia pergeñada por los descendientes de los “barcos”


Y tampoco aquella otra, ordenada por los descendientes de la patria “inhibida”.


Por eso sé, que en estos “arrebatos de las revelaciones históricas” – entre los valles abiertos en las últimas estribaciones de las sierras pampeanas, y el comienzo abrupto de la cordillera (Qhantir[3]) – aún subsiste el sobrecogedor lamento de los pueblos originarios; en realidad, voces del dolor que laceran la memoria y la poética, expuestos como una verdad universal que ha resguardado, en eviterna misión, el “perfil” de una existencia de características únicas.


Ese “borde conceptual” que los sajones infunden con el término “skyline” – para contener el significado existencial de sus ciudades – es parte del espacio tiempo de los asentamientos ubicados en el Tucumanahaho.


Y por influjo del “aura” que nos une como Seres inteligentes – aunque diferenciado del sentido europeo – también conforma un “perfil” o “skyline” contenedor, que lo aísla de las culturas andino centrales del territorio de Abya Yala, para expandirse en la región que conocemos como NOA.


Lógicamente, el devenir reveló que la concentración del poder teológico de los “Señores del jaguar”, y la conformación de un original poder económico regional, convergió en los espacios urbanos circunscribiéndolos a un lugar de control y custodia. Y qué, además, este singular eslabón de la estructura existencial evitó la concentración o superpoblación humana, facilitando la expansión de distintos espacios urbanos, engendrando una excelsa red de caminos, y fundamentalmente, integrando la cultura (Cacá o Cacana) a través de un idioma común.


La arquitectura nativa ha conjugado todos los ideales de la era moderna, y más allá de la injusta (indigna) calificación de “rudimentaria” y “elemental”, ha contenido (En diferentes espacios y tiempos) los “gestos”, “nodos”, “hitos”, y “mitos” que generaron la Estructura Existencial de las ciudades conocidas en el siglo XXI.


En definitiva, aunque en el heroico campo penetrado por las vías andinas sólo subsistan los ecos de las voces nativas, y también sus anhelos, esperanzas, y esencialmente su ringlera de propuestas; se ha concretizado una estructura temporoespacial que difundió el legado originario hasta “invadir” la ilógica residencia de los hombres contemporáneos; quienes, en la segunda década del tercer milenio continuamos impetrando por respuestas.


Tal vez, la revalorización del gesto de los pueblos originarios sirva como un “camino de vida” para que los dioses suplantados nos conduzcan definitivamente hacia la meta.


No cabe duda alguna, que antes de la llegada de los impostadores Quechuas, el territorio que ocupa el actual noroeste argentino (NOA) formó parte de una “gigantesca patria” – sin divisiones o fronteras – y que ese reflejo constituyó el consiente del habitante originario, permitiendo la ordenación sistemática – aunque se reconozca primitiva – de un espacio reconocible; donde él y el grupo al que pertenecía, sentaron las bases de una Sociedad o Comunidad.


Esas huellas – yacimientos arqueológicos – que han quedado cara al cielo como mudos testigos de una existencia que se vio obligada a capitular – por diversos motivos – han legado un espacio de carácter emotivo, arquitectónico y urbanístico, que influyó en la evolución de las formas de vida – social y comunicacional – en los asentamientos del NOA.


Concisamente, la Real Academia de la lengua castellana, asegura que al hablar de arquitectura nos referimos “al arte de proyectar y construir edificios”; pero esta significación se localiza distante de la realidad, pues con sólo ejercer el derecho revisionista, manifestaríamos que sin la arquitectura el hombre no habría podido establecer el ordenamiento primigenio del que les hablaba, que fue en definitiva el que permitió “La cualificación y cuantificación de los espacios en un determinado transcurso del tiempo”.


“Hablar de Arquitectura significa referirse al Espacio y a la Existencia; en definitiva la conjunción de una filosofía estructural, que por entonces – al igual que ahora – viabilizó la vida de los hombres en la Tierra”.[4]


Los habitantes de los pueblos originarios comprendieron la significación de “interior y exterior”, “lejos y cerca”, “separado y unido”, “continuo o discontinuo”. Y el “Espacio Arquitectónico” se definió como la concretización del “Espacio existencial del hombre”.


A) Relativizado por el “Poder que emanaba de los volúmenes” – simples por entonces –


B) Sintetizado en el espacio interior ahuecado.


C) Sustentado en la idea del interior y del exterior.


Por lo tanto las distancias y direcciones se encontraban en relación al hombre nativo, y fue éste quien concedió a ese concepto espacial direcciones propias, determinando que… “El espacio arquitectónico de los hombres y mujeres que habitaban los pueblos originarios estaba ligado a él y a su propia percepción. Porque eran los hombres y mujeres quienes creaban la sensación de espacio (En forma relativa a cada lugar en particular) y consecuentemente una existencia espacial”.


En los pueblos originarios del Tucumanahaho el factor histórico y social se subordinó al factor ecológico formal, derivando en una arquitectura pura, relativa, y de alto valor contextual, que contuvo diversos planos (por la magnitud de la conciencia colectiva) que concatenaron aspectos relacionados con el clima, materiales, defensivos, económicos, mitológicos y religiosos.


Y la resolución del espacio arquitectónico y urbanístico, lejos de individualizarse del entorno, contuvo al territorio inmerso en el asentamiento de las unidades habitacionales, interpretando su contexto con el uso de técnicas constructivas reales, y especialmente, celebrando la morfología que ha permitido a la escala histórica trasladarse hasta nuestro espacio tiempo.


Las circunstancias invariables se revelaron de la siguiente manera:


A) Por la “proximidad”, Donde los contornos que movilizaban a los nativos, se constituyeron en “recintos evolutivos” a efectos de que el primario sentido nómada de la vida decantara en un “sedentarismo intelectual”, y coadyuvara en la concretización de los asentamientos originarios a través del “llamado” de un componente aglutinador. Este elemento, que facilitó las interrelaciones del grupo social, bien pudo ser un objeto “tangible” – mueble o inmueble, ejemplificado en una montaña, un accidente geográfico, o una huaca, etc. – o un objeto “intangible” – el uso común de un idioma, etc. – y sirvió, además, para fijar la “médula” del grupo social como uno de los principales niveles del espacio existencial.


B) Por el “espacio conceptual”, establecido, al elegir el nativo su lugar de residencia. En realidad el sitio señalado, constituido por un espacio cubierto como residencia – o descubierto – forjó una original conciencia sobre el “valor” del grupo familiar, y su significación dentro del esquema de “valores” del grupo social contenedor.


C) Por el “sistema cardinal”, o conjunto virtual cartesiano; esquematizado en la aparición y en el ocultamiento del sol (Agua arriba y agua abajo – Norte y Sur) y sintetizado en una percepción de “eje” o “línea divisoria”, sobre el cual se basó la orientación del grupo social contenedor.


D) Por el “espacio social”, conformando las “envolturas” de las residencias como partes indisolubles de un espacio “interior” y de otro “exterior”, a efectos de diferenciar la vida privada de la pública.


E) Por el “entorno mediato e inmediato”, que diferenció los sectores residenciales de los sectores donde se asentaban las áreas de servicio del mismo grupo social. En realidad, significación y origen de un sector “Urbano” (Donde se desarrollaban las actividades propias del grupo social) y de otro “Rural” (Donde se desarrollaban las actividades que brindaban productos y servicios al grupo social)


F) Por los “nexos”, o enlaces de los canales de comunicación. A través de ellos se establecían los contactos entre partes del mismo grupo social; o de éste con otros grupos sociales adyacentes. Estos primitivos vectores (con sentido y dirección) propiciaron la confluencia étnica y el fortalecimiento del idioma común como núcleo identificatorio de la Cultura. (Años antes de la impostación del quechua por acción del Incario)


G) Por la “Mitología”, como vehículo de traslación de fenómenos físicos, inexplicables para la época, tales como el “trueno”, el “rayo”, el “viento”, el “arco iris”, etc. En realidad, una alegoría generada por el grupo social, a efectos de sistematizar obligaciones y derechos con el objeto de conformar la organización.


H) Por la “Cosmología”, inmediata al arraigo de la mitología, que permitió la ordenación de un Panteón de divinidades principales (Máximo Creador, divinidades superiores – Sol y Luna – dioses del pueblo) cuya misión regía las acciones en la vida del grupo social; y, además, facilitaba la incorporación de nuevos dioses, de carácter secundario, enraizados con el concepto de la “muerte” como “puerta de ingreso” a una fase superior de conocimientos.


Las Culturas que habitaron el amplio espacio se abrevian en los siguientes nombres…


A) “Cultura Alamito”… Se extendió en el oeste de Catamarca (Andalgalá) hasta el año 400.


B) “Cultura Condorhuasi”… Se situó en el Valle de Hualfín (Catamarca) en el mismo espacio tiempo, influyendo el noroeste de La Rioja.


C) “Cultura Cienaga”… Surgida en Belén, Catamarca, y de comprobada influencia en los valles al sur del Tucumanahaho hasta el año 700.


D) “Cultura Aguada”…[5] cuya evolución continúa hasta el año 900, la que permite comprender el origen andino interrumpido por los españoles. (Procedencia de Tiahuanaco)


Las manifestaciones confirman un proceso iconográfico religioso de alto valor artístico – dotado de representatividad – que facilita la expresión… “La Aguada era la más andina de las culturas del Noroeste” [6]


Y compartir que… “su arte se emparentaba con la cultura de Tiahuanaco.”[7]


Tributan a éstas aseveraciones las modernas técnicas de investigación, que no sólo han comprobado la legitimidad de la iconografía,[8] sino fundamentalmente el conocimiento, el uso de metales, la elaboración de cerámicas, y la “interpretación poética” de un panteón de deidades aprehendido de las civilizaciones andinas, incorporando grafías de felinos (Puma o Jaguar) Curas (Brujos) y mensajes psicoactivos… Figura del vegetal anadenanthera colubrina o Cébil.[9] Enmarcados en festividades y sacrificios humanos, centrados en representaciones que trasforan las capas evolutivas… “Es una de las culturas que posee una iconografía mas variada y compleja”[10]


La Estructura Existencial permite bosquejar un “mundo esencial” donde el concepto “humano” (imbuido de sensibilidad, compasión y comprensión) revierte la función “universal” andina, y se abre hacia las nuevas unidades socioculturales (Por ejemplo el sitio ocupado posteriormente por los asentamientos cercanos al Fuerte español del Pantano, en la pcia. de La Rioja) Vinculándose a los grandes centros culturales dada la familiaridad iconográfica y mitológica con las culturas originarias de Perú y Bolivia.


Y resulta irrefutable que es el nexo andino el que determina ese intercambio de producción metalúrgica y de “plantas sagradas” (como el cébil) entre ambos extremos culturales, pues en lugar de discernir sobre la importancia de una en relación de la otra, certifica la unidad y la diversidad cultural como resultados heterogéneos con la historia conocida.[11]


Los yacimientos arqueológicos[12] – entre otros – relevados en las zonas de Ancasti (Catamarca) Ayungasta, Aspitiya, Amoyamba, Manchigasta, Aimohill (ex Paccipas, La Rioja) Hualco (¿Capayán?) Amangasta, Olcagasta, Chañarmuyo y Pituil (La Rioja) hablan de una arquitectura singular, y distante de la lograda en zonas exógenas de la Cultura Cacá; afirmándola como nodo de vida y de confluencia religiosa.


No sucedió de otra manera la toma y desarrollo de los elementos, con una evolución manifestada a través de sus cerámicas (Aríbalos) Enterratorios (Planta circular u ovalada, con cuerpos directamente colocados en la tierra, en posición genupectoral de norte a sur, apoyados sobre la espalda, y la cabeza hacia arriba) Armas de guerra (Arco y flechas, Hachas de piedra y de metal en forma de “T”) Herramientas (Morteros, cinceles, conanas, etc.) Alfarería (Pipas, vasos, vasijas globulares, pucos con perfiles diferentes, en cerámica negra con oxidaciones, o en cerámica negra sobre amarillo, o cerámica negra o roja sobre fondos naturales) Metalurgia (Pectorales y escudos rituales con gran desarrollo plástico, adornos, hachas ceremoniales, orejeras, tocados, etc.) Y en la utilización de recursos pictóricos “contemporáneos” tales como la luz, el brillo y los colores.[13] (Un nutrido grupo de investigadores, afirma que el arribo del Inca impulsó el control territorial, y, además, la explotación económica zonal)


Y esta aserción pareciera sustentarse en el progreso brindado a los caminos nativos que conectaban hacia el Tawantinsuyo, para obtener tributos en oro y plata, dado que… “Los que moraban cerca del Perú obedecían al rey Inca. Los restantes, divididos en tribus, eran gobernados por caciques, hablaban idiomas distintos y tenían costumbres diferentes”.[14]


Concurren a esa fundamentación (Apenas tipificada, ignorada, o negada hasta ahora) las variantes que aún se “muestran” en la ciudad de “El Shincal”, en los “Tambos” o parajes de posesión que valorizan la presencia andina en el NOA, negando con particular certeza, la utilización de territorios abrumados por bosques[15] o selvas.[16] 


Coopera en tal sentido la decisión del Inca de utilizar pasos cordilleranos (en especial el de “comecaballos”) reconociendo la hipótesis que se presenta, y relativizando la importancia de sectores como Humahuaca, la Puna, y otros aledaños, concediendo trascendencia a los Valles ubicados al sur de los citados pasos abiertos a la región del Tucumanahaho… “Aconquija y los valles ubicados al este, Belén, Andalgalá, Famatina y el Valle Vicioso de Paxsipas y Aymocaj (Arauco)” Dado que el Collasuyo formado por Bolivia, el norte de Chile y noroeste de Argentina, fue dominado a través de una correcta e irrefutable comunicación vial, que el imperio andino se encargó de perfilar, reorganizar y sistematizar.


A) Los Yokaviles, Tolombones, Ingamanas (Incamanas o Encamanas) y Quilmes, unidos en la denominada Sub Cultura Santa Maria.


B) Los Pulares, Hualfines, Faimaijiles, Culampajaos, y Quilmiviles (¿Quimivil?) unidos en la denominada Sub Cultura Belén (También llamada Cultura de los Calchaquíes) Los Antalcalaos, Tucumanahahos (¿Yucumanahahos?) Huachaschis, Anconquijas, y Huasanes, unidos en la denominada Sub Cultura Andalgalá.


C) Los Pomanes, Colpeños, Belichas, Mutquines, Efcalas, Sijanes, y Saujiles, unidos en la denominada Sub Cultura Pomán.


D) Los Pituiles, Abaucanes, Aymogastas, Tinogastas, Mayupucas, Huatungastas, unidos en la denominada Sub Cultura Fiambalá.


E) Los Huaycamas, Insabas, Singuiles, Panucos, Fisanas y Tahuiles,[17] unidos en la denominada Sub Cultura Pipanaco.


F) Los Capayanes, Holcagastas, Amangastas, Amoyambas, Veligastas, Machigastas, Palcipas, Iustabas, unidos en la denominada Sub Cultura Paxipas/Capayán. (Famatina, Los Sauces, Arauco)[18]


G) Los Patquieños, Olteños, Chepeños, y Ulpeños, en la Sub Cultura Olongasta.


Esos caminos que circulaban los faldeos cordilleranos y serranos, que posteriormente fueran refuncionalizados por el Inca, no sólo permitieron el surgimiento de la idea de asentamiento, sino también la instrumentación de variables propias para cada región.


Un ejemplo palpable de ello fue la utilización de los faldeos serranos para siembra, motivo que instrumentó la construcción de andenes, a los que se incorporaron canales – sin sifones – por donde escurría el agua tomada en los arroyos o ríos adyacentes. Estos acueductos apoyados sobre los faldeos serranos, incentivaron la producción agrícola y fundamentaron el asentamiento de importantes núcleos humanos. (“Huatungasta” – Catamarca – “Hualco” – La Rioja – etc.)


Con ellos se instauraron dos tipologías urbanas de carácter complementario.


La primera, constituida por asentamientos residenciales, sin variables defensivas (no más de cinco kilómetros cuadrados – salvo raras excepciones) con vías internas de comunicación, patios de servicio común, y áreas adyacentes para producción agrícola.


La segunda, comprendida por asentamientos residenciales de seguridad, condicionada por aspectos defensivos en altura (Cumbres y faldeos ascendentes superiores a los 2000 mts. S/M) con ausencia de vías relevables, y una fuerte señalización interna que facilitaba al grupo social su ubicación inmediata. Esta se concretaba mediante la utilización de rocas (“Saramamas” o “Apachetas”) que disimuladas en el entorno árido de la región, sólo se “mostraban” al habitante originario. (Asentamientos con una superficie inferior a los 20 Km.2 – “Pucará de Tilcara” – Jujuy – “Pucará de Hualco” – La Rioja – “Pucará de Nevados y Chaquiahaho en el Aconquija” – Catamarca –)


En la evolución social se observan tres tipos de estructuras de orden primario.


Primera


Conformada por el “Carácter Conceptual” que determina…


A) La no existencia de lo espontáneo.


B) El hombre como Ser Existencial.


C) El entorno como espacio contenedor.


D) La idea de Sociedad, como unidad o conjunto de vida.


E) El uso de un único idioma como elemento de comunicación y unión.


F) La arquitectura como correlato del paisaje.


G) La traza urbana como mecanismo integrador y distribuidor de funciones.


Segunda


Conformada por el “Carácter Arquitectónico” que determina…


A) Condicionantes materiales. (Rocas partidas o rodadas; ladrillones de adobe; muros de adobe; madera de pusquillo; madera de algarrobo; relleno paramental de limo; arena; médano; paja; ramas; barro; piedra plana; etc.)


B) Condicionantes arquitectónicas. (Uso de la trama con ejes viales conectivos – sur/norte y este/oeste – en forma indistinta; Espacios cubiertos o descubiertos de uso residencial, y defensivo, con plantas, o tipologías, con formas cuadrangulares, rectangulares, y circulares – según la región y la impostación Quechua – con predominio de muros de baja altura; Muros perimetrales para defensa – contrafuertes – elevados sobre el terreno, o en rellenos específicos; Cerramientos horizontales superiores, planos o inclinados – simples o a dos aguas – sobre tirantería de madera; Fenestraciones perpendiculares al terreno, u oblicuas, sin aberturas; Terraplenes o andenes para siembra; Canales para riego, con lugares de acopio de aguas de lluvia – pequeños embalses – ubicados sobre el nacimiento de los ríos de montaña; Caminos consolidados – piedras planas, rodadas, o partidas – de ancho variable – 3 a 7 mts. – trazados sobre los faldeos montañosos, o altiplanicies, o valles; Enterratorios; Espacios cubiertos o descubiertos – Altares sobre cerros o lomadas – de concretización religiosa; Elementos de centralización cosmológica, y mitológica.


C) Condicionantes espaciales. (Utilización de Faldeos serranos; Valles; Planicies sin vegetación en altura; Altiplanicies; Cumbres o Nevados; Abaguadas; Miradores naturales; Puertas de Quebradas; Nacimientos de ríos; Terrenales adyacentes a cauces principales; Rellenos aluvionales; Depresiones; Acantilados, y Barrancos.)


D) Condicionantes Urbanísticas. (Sobre ejes de ríos; sobre las visuales; sobre un esquema de orden cardinal; sobre los vértices de las montañas; sobre el orden aleatorio impulsado por los asentamientos vecinos; sobre los desniveles del terreno)


Tercera


Conformada por el “Carácter Substancial” que determina…


A) La residencia como unidad para el desarrollo de la vida.


B) La defensa de los ideales comunes como sentido de permanencia.


C) La producción agrícola como sustento.


D) La alfarería (Arcilla, cerámica, plástica) como componente comunicador.


E) El agua como fundamento aglutinante.


F) La tierra como conjunto productivo.


G) La comunicación temporo espacial – vínculo con las divinidades superiores y terrenales – como correlato del uso de alucinógenos.


H) La luz como síntesis entre el nacimiento y la muerte:


I) El Sol y la Luna como elementos mitológicos principales – visibles – además de las estrellas, constelaciones, planetas, etc.


J) Los enterratorios como centros medulares de respeto y reverencia.


K) La unión carnal del hombre con la mujer, a efectos de perpetuar la Cultura.


L) La protección de las especies vegetales, animales, y del hábitat en general.


M) La idea mítica, y la mímesis sobre la creación del Universo.


N) La constitución, o instauración de un Panteón de divinidades, común a toda la región.


Ñ) La muerte como continuidad de la vida.


O) El respeto por los ancianos y su jerarquía.


P) El poder económico y social dado a una determinada prelatura que se contacta con las divinidades superiores. (Tonapa, el creador)


Q) El ordenamiento familiar, grupal, y regional.


R) La cohesión como bloque defensivo a efectos de evolucionar la Cultura.


S) El Sostenimiento de un lenguaje aglutinador – idioma Cacá – en la región del Tucumanahaho.


Cito, para concluir…


Una leyenda tallada en el madero que sirve de basamento a la vencida puerta de una capilla, en un ignoto pueblo del NOA…


“Quien prescinde del pasado humilla su presente”







[1] Aventurero español, compañero de Francisco Pizarro en la invasión al imperio Incaico.
[2] De origen español, fue el Impulsor de la política denominada “extirpación de idolatrías”, que sustentaba la suplantación – por diferentes vías, inclusive con el uso de la fuerza – de los dioses originarios por el Dios monoteísta ultramarino.
[3] Voz aimara que simboliza las montañas que se iluminan al amanecer, y que fue corrupta en “andes”.
[4] Philos: amigo y shopía: saber
[5] Entre los restos arqueológicos pertenecientes a ésta cultura, se encuentran diversas cerámicas con tapas, que no resultan comunes en los valles cercanos al centro de Bañado de los Pantanos. (En la pictografía emergen figuras felínicas y guerreras en correlativa importancia)
[6] Rex González, Alberto. “La cultura de la aguada del noroeste argentino. Arqueología y diseño” Film ediciones Valero.  Buenos Aires 1998.
[7] Uhle, Max. (Pionero de la arqueología sudamericana, fue el primero en aplicar los principios de la estratigrafía y la seriación a los materiales peruanos. Estableció las secuencias de culturas y estilos de cerámica en varias partes de la región andina del imperio Inca, y se trasladó hacia Ecuador, y posteriormente hacia Chile y algunas regiones del NOA – nació en 1856 y falleció en 1944)
[8] Para aquellos que interrogan sobre el porqué de la poética de la investigación, pregunto ¿Sin la presencia poética de la conjetura, puede por si misma la iconografía revelar la organización de los pueblos originarios del noreste riojano?
[9] Pérez Gollan, José Antonio. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II) 1993/94
[10] Rex González, Alberto. “Tiestos Dispersos” Emecé. Buenos Aires 2000.
[11] Se observa en las cerámicas investigadas, una marcada repetición de la representación felínica, con tendencias hacia serpientes y lagartos, y algunas formas híbridas (que permitieron la denominación “Draconiana”).
[12] La Cultura de la Aguada comprendía la región determinada por el Valle de Hualfín, Belén, y Londres; hasta el pie de las sierras al este del Bolsón de Andalgalá y el Valle de Abaucán. En el restante eje, hacia el sur, con los pueblos del actual norte de La Rioja, desde el pie del Famatina hasta el área de San Blas de Los Sauces, Bañado de los Pantanos, y al este el Valle de Catamarca y sus prolongaciones hacia el norte.
[13] Saunders 1998 “stealers of light, traders in brilliance. Amerindian metaphysics in the mirror of conquest” Londres.
[14] Del Techo, Nicolás. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II)
[15] ¿Llegaron los Incas al territorio de Santiago del Estero, antes de la invasión española?
[16] Añavitarte, Carlos N. y Carrasco, Julio V. entre muchos más.
[17] Extractado del primer mapa del Paraguay, del libro de Roberto Levillier. Cartografía del año 1645 por los Jesuitas de Asunción.
[18] Aunque existen indicios no exentos de veracidad, sobre el pueblo de los Malligastas (que fue una reducción de los indios Mallis) debe contenerse una sub cultura Famatina. (Sin descartar otras que resultan ajenas a la presente investigación)

No hay comentarios:

Familia Stilp

Familia Stilp
Maria Laura, Victor Jose, Maria Ines, Laura Ines, y German

FAMILIA

FAMILIA
Maria Laura, Maria Ines, German

Nacho y Jose

Nacho y Jose

Josefina y Abuela Laura

Josefina y Abuela Laura

Abuelos y Nacho

Abuelos y Nacho