viernes, 2 de septiembre de 2011

QAMAYOQ (EL CENTINELA)

EL GUARDIÁN DE LA FÁBULA

por: Arq. Víctor José Stilp Piccotte
Reservados todos los derechos
Del libro Huaymocacasta, inhibición histórica de la Argentina Tomo III 2006

Prólogo


La feroz embestida ha comenzado.

Las espadas laceran los cuerpos, y los nativos heridos de muerte caen al suelo arenoso con sus ojos abiertos, aguardando la llegada de Tonapa para que los defienda de los violentos hombres.

Pero nada sucede.


Qamayoq


Tonapa, ocupado en defender a otros hermanos no muestra su presencia, tal lo vaticinado por el viejo Jefe Palcipas.

Los españoles, enceguecidos por la desigual lucha, separan violentamente a las mujeres jóvenes y los niños, arremetiendo sin piedad contra los ancianos y los jóvenes guerreros.

Qamayoq, ubicado en el margen opuesto del río Abaucán, contempla angustiado sin intervenir.

No puede ayudar a sus hermanos, que caen mortalmente heridos.

De pronto, el silencio invade el valle.

Los caballos cesan en su avance y las espadas regresan a sus vainas colmadas de sangre nativa, ignorantes de la muerte, y también de la vida.

El Capitán Pedro Ramírez de Contreras desciende de su caballo, y eleva la mirada triunfante hacia el cielo, mientras se inclina ante una inmensa cruz de madera.

Los hombres copian la actitud del comandante, y luego, corren desaforados tras las mujeres, para tomarlas como el botín preciado que la larga travesía, comenzada en Londres de la Nueva Inglaterra, les debía.

Pronto, las jóvenes mujeres son atrapadas y vejadas ante las lágrimas y gritos de los niños que las contemplan ultrajadas hasta la muerte.

Qamayoq, solo, observa.

El Capitán satisfecho, ordena a su cronista que describa la victoria.

Ha de enviársela a Don Felipe de Albornoz, que en el Cusco aguarda. Debe explicarle que el Centro Militar de Bañado de los Pantanos ha sido recuperado. Que Jerónimo Luis de Cabrera y Garay ha sido honrado y que la misión ha sido cumplida; también debe informar que todos los “indios” han muerto, y que los niños fueron enviados hacia “Amoyamba” para que los Misioneros les inculquen la verdad de “Dios”.

Palabra tras palabra, las frases se construyen en el amarillento papel, mientras el sol, ocultándose entre los picos triangulares de la montaña cercana, permite a las sombras invadir el espacio.

Qamayoq deja caer sus lágrimas en el suelo donde nació.

El agua colorada, semejando el lento cauce del cercano Tuscamayu moja el aire, y mimetiza la lluvia de sus ojos reflejando el rostro color arcilla con una mueca de dolor, que ahora contiene a la venganza.

Los ecos de la batalla han fenecido, agudos suspiros de muerte se dejan escuchar ante la mirada de Mamauchic.

Los españoles dormitan cansados y borrachos, luego de la sangrienta tarde y de la orgía crepuscular. Qamayoq busca la guía de Chaska y cruza el cauce. Llega hasta el asentamiento que han ocupado los invasores, y sigilosamente coloca sobre cada uno de los dormidos soldados un pétalo de las flores cortadas a los Pusquillos cercanos. Luego regresa a su sitio de observación.

Kuntur sobrevuela el espacio y espanta a los caballos, que soltándose de sus ataduras corren en busca de un refugio seguro. En el asentamiento nadie se percata de lo sucedido.

Cuando Punchao descubre el velo del amanecer, los españoles tratan de incorporarse, pero aterrados comprueban que sus piernas se han convertido en dura roca, y gritan, y vuelven a gritar sin moverse del lugar.

Qamayoq, solo, observa.

Huiyllanco emerge en la mañana, y la fina arena en suspensión cubre todo el valle.

El calor y la fuerza de Pococho cortan de cuajo los cuerpos de los soldados, que abiertos en carne viva, se desangran en medio de la tierra, inmersos en profundos y desgarradores aullidos. Los mimaqkunas sobrevivientes, elevan el cuerpo del Capitán Pedro Ramírez de Contreras, el cual soportando profundas heridas es trasladado a un lugar seguro. Luego, otra vez el silencio. Sólo la construcción permanece incólume al suceso. Sólo las piernas de los soldados convertidas en dura roca, certifican lo sucedido.


Apólogo


Desde aquel trágico día, Qamayoq permanece en el lugar, oculto a nuestros ojos, con el fin de proteger eternamente a su pueblo.

Sabe que nuevos guerreros intentarán conquistar el territorio, y que sólo su presencia impedirá que ello suceda.

Desde aquel trágico día, Qamayoq reside en el Fuerte del Bañado protegiendo a sus muertos y a sus tesoros…[1]



[1] Notas: A) Qamayoq: Oficial Quechua encargado del cuidado y mantenimiento. El Centinela que cuida el área que circunda al Fuerte, construido por los españoles, en Bañado de los Pantanos. Algunos historiadores o Cronistas, aseguran que se anteponía a éste nombre, el lugar o hito que debía custodiar, por ejemplo Huaca Qamayoq. B) Tonapa es el supremo dios de las civilizaciones andinas amerindias (Sur de la actual Bolivia y Noroeste del actual territorio de la R. Argentina) C) Rio Abaucán: Su recorrido nace en el cordón de San Buenaventura en la provincia de Catamarca, cruza el noreste de la provincia de La Rioja, y descarga su caudal nuevamente en medanales de la del suroeste de Catamarca. D) Respecto del texto, la arqueóloga María Florencia Kusch cita: el sector norte de La Rioja, y en especial los sitios de Bañado de los Pantanos, donde las manifestaciones Ciénaga y Aguada presentan ciertas características propias, se perfila como una unidad socio política mayor, diversificada en una serie de manifestaciones regionales claramente diferenciables entre sí, pero unificadas por un sustrato ideológico común. ¿Cómo y por qué, estas ideas se difundieron en un espacio tan amplio? ¿En qué términos se impuso el culto al felino? ¿A qué modelo de sociedad está remitiendo esta situación? son algunos de los interrogantes que se plantean. E) Amoyamba se ubicaba en el actual departamento Arauco, La Rioja. Al respecto, cabe cita que existía un pueblo indio con el nombre de Amoyamba, que se encontraba cercano a una de las márgenes del Mayupuca. Su cacique, llamado Calsapi fue ahorcado por participar en el levantamiento contra los españoles (fallido) pergeñado por el falso inca Pedro Bohórquez y Girón. Sus pobladores (nativos) fueron destinados a diferentes destinos donde perdieron todos sus derechos y pasaron a ser esclavos de los españoles. F) Según María Florencia Kusch “Esta zona se encuentra a 14 Km. de la localidad de Bañado de los Pantanos, y a 20 Km. de la ciudad de Aimogasta. Los sitios de asentamientos aborígenes, se ubican a orillas del actual río colorado, o salado, o Bermejo (Abaucán) cubriendo una superficie de aproximadamente tres kilómetros desde Los Hornillos hasta llegar al río Tuscamayu” (…)“La zona de los barreales, que corresponden a la planicie de inundación del río salado, y donde se encuentran los sitios arqueológicos que estamos estudiando, está formada por superficies completamente horizontales, donde las crecientes de los ríos pierden velocidad, por la poca pendiente de los terrenos, obligando a las aguas fangosas a extenderse para formar lagunas temporarias. Esto podría indicar que se trata de uno de los sectores más densamente poblados de la zona, aunque resulta difícil, determinar los rasgos particulares de cada emplazamiento” G) Mamauchic por Luna. Chaska por Venus (Planeta) Pusquillos por cardones. Kuntur por cóndor. Punchao por sol del amanecer. Huyllanco por viento zonda. H) Mimaqkunas eran los mitimaes o esclavos que acompañaban a los Incas.

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