martes, 1 de noviembre de 2011

INVESTIGACIÓN POÉTICA

VARIANTES SOBRE EL VOCABLO GASTA





Por el Arq. Víctor José Stilp Piccotte ©


Reservados todos los derechos


Del Libro: Novocabulario Nativo ®


TORREÓN DE HUATUNGASTA (CATAMARCA)



Del vocablo quechua “llajta”.





Conjeturo al vocablo “gasta” como voz “incorporada” por los españoles (Afijo a los topónimos del Cacá y también a los topónimos de origen Quechua)





Un mismo pueblo lo he hallado en referencias de la época citado “Olcavil” como voz Cacá y “Olcagasta” como voz castellana.





Cito “Vichigasta” y “Tinogasta” como voces Cacá castellanizadas, e “Incagasta” y “Yocagasta” como voces Quechuas castellanizadas.





Indistintamente, cualquiera de las acepciones es sinónimo de “Pueblo” (Lozano[1] asegura que “Gasta” era la palabra con la que se designaba al pueblo en idioma “Tonocoté”. Luego, en sus estudios, confunde el “cajta” con “casta” llamando “Acacasta” al pueblo que deviene en “Acagasta” )





El vocablo no pertenece al Quechua ni al Cacá tal como se escribe y pronuncia. (Según Nardi[2] “Gasta” es alomorfo o morfema Cacá.)





Quevedo[3] afirma… “el que escribe esto vive en el riñón de una nación diaguita o cacana, en medio de innumerables nombres terminados en gasta (…) nada hay que justifique la adjudicación de esta terminación “gasta” a los idiomas del Chaco (…) deben reputarse como de idioma Cacá mientras no se pruebe lo contrario (…) nada de extraño tendría que “gasta” fuese una frase corruptela…”





En forma consecuente, este vocablo “corrupto” por los castellanos, se ha esparcido en el amplio territorio que antes dominara la cultura Cacá.





En tal sentido, numerosos pueblos han sido designados con el conocido “gasta” (desaparecidos o no) y muchos de ellos, como “Yulcagasta, Ambaragasta, o Malligasta” (Reducciones españolas para nativos rebeldes) fueron impuestos por los propios españoles tiempo después de la fundación de las principales ciudades en el NOA.





Tal como se confundió el sonido inicial “Y” en el sonido “T” del antiguo “Tucumanahaho”, los encargados de realizar las primeras transcripciones de los idiomas o dialectos nativos al Quechua (Lengua elegida para evangelizar) “unificaron” el concepto de “pueblo” a las denominaciones nativas de cada terruño, y para ello eligieron una palabra que simbolizara a cada burgo; no cabe duda que la elegida resultó ser la Quechua “llajta” (La “ll” en “Y” de “Yastay” y “Pampayasta”, por ejemplo) término que significa “pueblo” y que fue castellanizado y unificado en el vocablo “gasta”.





Por cierto que hubo errores en la trascripción de nombres en algunos pueblos, cito que en el libro de Lozano[4] se data un pueblo llamado “Cansagat” ubicado en Salavina – Santiago del Estero – que debió ser publicado como “Cansagasta”[5]





Luego las fuentes de información resultaron ser únicas y el correlato subrayó el “respeto” a quienes mantuvieron contacto con aquellos que hablaban este idioma lamentablemente perdido. (Cronistas y misioneros, especialmente Jesuitas)





Indudablemente, nada ha quedado que deje lugar para la discusión idiomática. (Que por otra parte, jamás interesó a los “dueños de las palabras en la R. Argentina”)





Por mi parte, dogmatizo que las primeras publicaciones (Generalmente “cartas, actas y documentos”) incluyeron topónimos terminados en “cajta” o “gajta”, añadiendo el mismo afijo inclusive, en los pueblos ubicados fuera de la influencia de antiguo señorío Cacá. (Basta con observar un mapa político de la actual Argentina)





En conclusión, la etimología de los vocablos que designan al “lugar o territorio”, y al “pueblo” en el idioma Cacá (Variante “Hill” o “Vil” o “Hil” y variante “ao” o “ahaho” o “ahabo”) fueron “traducidos al Quechua” por los primeros misioneros (“Llajta”) para finalizar “aprehendidos” en el “cajta”, o “gajta”, o “gasta”, de los españoles posteriores.[6]





Aleatoriamente, otorgo una respuesta a quienes se preguntan si es real la hipótesis… ¿Por qué motivo la denominación de antiguas poblaciones en el NOA desconoce al término “gasta”, y conserva los topónimos originales? Debo decir que… Es simple la conjetura, ya que los nombres de los pueblos citados en las actas de jurisdicciones de las primeras ciudades españolas en el NOA (incorporando, o no, el afijo “gasta”) fueron los que se incluyeron en libros y cartografías de la época; y no aquellos – que se desconocían – incorporados en publicaciones y cartografías a partir del año 1645 con sus nombres originales…





¡Aunque la “interpretación” de los “nuevos” escribidores, continuó siendo corrupta!





Resulta indudable que la “acción” de los españoles colaboró con la “confusión” de los primeros relatores. (El “esfuerzo” en lograr la desaparición de numerosos asentamientos nativos…)





De éstas, algunas desaparecieron con la guerra y otros accidentes, subsistiendo Santiago, que es la capital; Córdoba, San Miguel, Salta, Jujui, Rioja, Esteco o Asticku (Por pasaje) Londres y varios Fuertes, en cuyas inmediaciones habitan muchas tribus, sometidas al rey de España á costa de no poca sangre; pero esto lo referirán otros.[7]





Como puede inferirse, variada es la deducción sobre el origen del vocablo “gasta”, pero la que lleva una justa dosis de fabulación es la que expresa…





“Existía en el tiempo de la conquista, un célebre cacique llamado “Gasta” (¿Voz Cacá? o corruptela de la palabra “llajta” que significa pago, por pueblo o “llacta” según Quevedo[8], como sincopación de la palabra Quechua “Llacata” o “Llact o “Llak” que significan pago o pueblo) en la cordillera de esta provincia al poniente, y de muchísima influencia. En las guerras contra los españoles, este indio Gasta levantaba mayores fuerzas a mérito de aquella y de su extremo poder; por consiguiente, sus órdenes giraban en las dependencias que llevaban su apellido unido al del lugar. Por esto resultan los Machigastas, Tinogastas, Tinti(Langostas)gastas, Ambargastas. Collagastas, Aimogastas, Chiquiligastas, Sañogastas, Nono¿Ñu Ñu?gastas, Sanagastas, Cochangastas, etc.” [9]





[1] Lozano, Pedro. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II)
[2] Nardi, Ricardo. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II)
[3] Lafone Quevedo, Samuel Alexander.
[4] Lozano, Pedro.
[5] Seguramente no había “prueba de galera”.
[6] Lafone Quevedo, Samuel Alexander.  cita que “según el padre Tardini, Calchivil fue una reducción de Mocovíes de San Pedro, en Santa Fe”. Pregunto: ¿Quién puso esa denominación a la reducción? Ya que fue conformada tiempo después de la llegada de los invasores.
[7] Del Techo, Nicolás. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II)
[8] Lafone Quevedo, Samuel Alexander. Ibídem. (Obra detallada en Anexo II)
[9] Quesada, Vicente G. 1863 “Apuntes sobre el origen de la lengua Quichua en Santiago del Estero” versión mítica recogida del poeta Albarracin, de SADE filial Clodomira, Santiago del Estero (2004)

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