miércoles, 18 de enero de 2012

INSERTO A PEDIDO (ARTICULO PUBLICADO)

breviario lírico y poético sobre aimogasta
dossier para profesores de historia.

Por Arq. Víctor José Stilp Piccotte ©
Del libro “Huaymocacasta, Inhibición histórica de la Argentina”
Tomo IV Reservados todos los derechos

FUNDACION DE SANTIAGO, LA NUEVA (AGUIRRE 1553)

La idílica fundación (en realidad ¿refundación?) de un pueblo Cacá (Cacano) como ciudad (capital) española, contemplando la ceremonia codificada desde los tiempos de Colón; erigiendo la picota como símbolo de la jurisdicción y de la justicia, hincando la Cruz en el lugar en que se proyectaba levantar el oratorio de la ciudad, con los tres golpes de espada, la Misa, el Acta y la traza urbana cuadricular, resultó ser un símbolo, más que una realidad…

“Por cierto, la resistencia de los nativos a la usurpación de su tierra, fue más justa y por cierto, más violenta, que la relatada por la historia conocida, y poco tiempo concedió a los invasores, para que estos jugaran a poses históricas, que en el siglo XXI plasmarían los artistas plásticos y coleccionarían las revistas escolares”

Otra obviedad resulta aseverar, que en todos los casos donde los españoles asentaron su poder, se utilizaron los modelos esparcidos por las Leyes de Indias, sobre cómo tenían que ser las nuevas ciudades.

PLANO FUNDACIONAL DE SAN JUAN DE LA FRONTERA

Por todo ello (Comprendiendo la fundación de ciudades españolas en el noroeste argentino, hasta la instauración de la ciudad de Oran, en Salta) fundamento mi posición filosófica sobre la actitud temeraria y atiborrada de aquellos que sostienen la teoría de la “No Fundación” (Por no ¿existir? Acta Jurídica) Dado que la traza urbana de los pueblos nativos “apropiados” por los invasores – más allá de haber sido consecuencia de una reducción y/o extrañación – siempre reconoce el mito y la traza gestada en Sumeria…

“Ora sobre ambas márgenes de los cauces, ora sobre pequeños arroyos, ora en pos de agua arriba, y agua abajo”

Y estos preceptos residentes (Que parecieran compenetrar la filosofía arquitectónica y urbanística nativa con la historia antigua) no sólo se sustentan en la teoría y en la poética, sino que aun subyacen, en los yacimientos arqueológicos que inundan la territorialidad de la “Patria Cacana”

Lineamientos que pueden corroborarse y concatenarse con los enterratorios.[1]

Por ende, también admiten – en casos específicos – los trazados urbanos del conjunto de ciudades españolas que se implantaron en la época de la invasión, respetando el orden instaurado por el “Nudo de Castilla del Oro” con la fundación del Puerto de Necuesa (¿Nicuesa?) en el año 1509 por Fernando de Enciso, bajo instrucciones del adelantado Vasco Núñez de Balboa…

Que controlaba los centros políticos administrativos de los territorios conquistados en América Central hacia el sur.[2]


FUNDACION DE SANTIAGO DEL NUEVO EXTREMO

No cabe duda alguna, que tras la conquista del territorio de Chile y de la fundación de la “Abuela de las ciudades españolas en el NOA” conocida como “Santiago de la Nueva Extremadura” (O del Nuevo Extremo) los ultramarinos se ven obligados a crear espacios territoriales a efectos de determinar la jurisdicción territorial que… ¿les pertenecía?
Surge así, la gobernación del Tucumán (1549) y tras éste acto jurídico, la decisión de Pedro de Valdivia, quien “reasienta con gentileza” a Francisco de Aguirre (Tras la cordillera) para que “informe” a su compatriota Núñez del Prado, que la ciudad “Del Barco” (en su tercer asentamiento) debe ser reubicada porque “invade” la competencia de Santiago del Nuevo Extremo.
Como todos sabemos, el “gentil” español Francisco de Aguirre, no sólo traslada la re (re) fundación, sino que le cambia el nombre, y designa, en el año 1553, un nuevo sitio sobre el río Estero, con el nombre de “Santiago la nueva” (Considerada como “Madre de ciudades” en el NOA).

Porque – como he explicitado – tras la cordillera había otra Santiago.

Luego, siguiendo las órdenes dadas desde Chile (A pesar de su ingreso desde Perú) el capitán (¿General?) Pérez de Zurita funda “Londres de la Nueva Inglaterra” en el año 1558 (Posteriormente – Re – fundada en diferentes asentamientos) y otros invasores llegados desde Lima hacia el territorio del Tucumanahaho, fundan las ciudades de “San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión” (Sobre la traza fundacional de la primera “El Barco” en el año 1565) “Córdoba de la Nueva Andalucía”, en el llano. (1573) “San Felipe de Salta” en el Valle de Lerma. (1582) Y en el año 1591 la ciudad de “Todos los Santos De la Nueva Rioja”.



FUNDACION DE LA RIOJA

Al respecto…

“En éste dicho día 20 de mayo e mil quinientos é noventa é un años (…) el Sr. Gobernador, dijo que convenía que esta cibdad tuviese términos y jurisdicción sabida y señalada para que no se encontrase con los demás pobladas (…)para que los vecinos gozasen de los indios en ellos inclusos y teniendo atención a que antes estuvo poblada en sus términos más ha de a treinta años la ciudad que llaman de londres,[3] que por que fue despoblada se han metido en su jurisdicción algunas de las comarcanas que después se han poblado y para mejor establecimiento de esta población he restituido (…) los término que antes tuvo la dicha ciudad de Londres, que se incluyen en los presentes que se hace mención (…) y lo señalo en la forma siguiente. Primeramente, corriendo desde ésta ciudad hasta el noroeste, camino de la ciudad de San Miguel hasta el pueblo, hacienda y valle de Choia, con todo lo a él enejo y perteneciente, con todas las cordilleras, vertientes (…) y corriendo la dicha cordillera a frontera de Choia hasta donde se acaba (…) todos los pueblos de yndios (…) y todo lo que corre hasta las salinas que están los C(a)omechingones”[4]

Todo esto “viene a cuento”, tras una algarada historiográfica sucedida en la ciudad que actualmente me cobija, y en forma posterior a la “tortura psicológica y otras yerbas” a la que fui sometido por nuevos inquisidores de La Rioja…

El delito fue considerar – simplemente considerar – que mi investigación, contemplaba la posibilidad poética histórica – a pesar de no conocerse el acta respectiva – sobre la “Fundación de Aimogasta.” A la sazón, mi residencia en la provincia de La Rioja.

A efectos de corresponder la vertiente que retroalimenta mi investigación, (Que tanta inquina generó en mis ¿adversarios?) se hace necesario especificar, en primer lugar, que los pueblos originarios ubicados al sur del lago Titicaca (Junto a otros de vital importancia en el siglo XXI) no tenían privilegios, mucho menos trascendencia a finales del siglo XVI.[5]



ACCESO AL VALLE DE CAPAYAN (HUALFIN – CATAMARCA)

Por lógica impuesta, resulta inviable desestimar la importancia que contenía para los primeros españoles, el antiguo y conocido valle de Capayán o de Aymocaj.[6] (Condicionado por la resistencia nativa, que obligaba a la consideración militar)

Con la ubicuidad de espacio y de tiempo, fundamentalmente en defensa de la propia vida, y de las vidas de quienes encabezaban la penetración invasora, hubiese resultado harto difícil titubear en ordenar un asentamiento. Pues de esa forma, este importante territorio ubicado al sur del Tucumanahaho, cerraría el territorio “abierto” con las fundaciones de “Londres de la Nueva Inglaterra”, y de “Santiago la Nueva”, en el Estero.

Indudablemente, ese “peculiar” motivo (conjeturo) resultó vital para “respaldar” la visión ambiciosa y monopolizadora del natural de “Estollo” Juan Ramírez de la Pesina (Piscina) y Velasco, y Ábalos, y de la Calle, facilitando el “fortalecimiento” de la “impostación cultural española”…

En tal sentido, y con respecto a la verdadera importancia que tenían las ciudades españolas en el territorio invadido, debo citar la acción del hijo del fundador de Buenos Aires, quien descreyendo del porvenir de la ciudad constituida por su padre, entregó su herencia, en realidad el solar de la esquina principal frente a la Plaza Mayor a cambio de una capa y de un par de botas remendadas…[7]

Esta impostación, que contuvo la faz material – entre otras variantes – alteró la sociedad nativa, a tal punto, que tras la llegada de Diego de Almagro y Diego de Rojas, sobrevinieron intentos de resistencia (Hasta las postrimerías del siglo XVII) en una obstinación que fue conculcada con la obligación de honrar a un nuevo Dios, y de expresarse en un nuevo idioma.
En definitiva, al hablar de actos fundacionales, debemos primero, desentrañar las consecuencias de la invasión, y de la rebelión que ella generó; y comprender, que para razonar sobre asentamientos urbanos, es imprescindible conocer “otras realidades”, las cuales, en definitiva, contuvieron los arrestos invasores.
Indudablemente, colegir en presidios (Fuertes) a los habitantes de las diferentes parcialidades (Sin importar su ética, estética y fundamentalmente, su composición social) fue la consecuencia. Por lo tanto, no existen dudas, que la “extrañación” impulsada por los españoles sobre los diferentes pueblos o asentamientos cacanos (“cambio” de lugar de establecimiento originario) resultó una constante en el peregrinar promovido desde entonces.
Consecuentemente, no escapó de esta “rutina” la conciencia colectiva de los “Aymogastas”, quienes ¿asentados entre los pueblos de los “Tinogastas” y “Huatungastas”? (En la actual provincia de Catamarca) ungieron en sus Caciques el futuro de su casta y con ello, su perentorio migrar (Excluyendo a los Tinogastas) primero hacia el “Fuerte del Pantano” y posteriormente, hacia el oeste del pueblo de los “Machigastas”

“Donde fueron trasladados desde el Abaucan”[8]

Y si las poblaciones que hoy conocemos como ciudades de la Argentina del siglo XXI, fueron reducidas en el siglo XVII, y extrañadas de su residencia original, es inexcusable aseverar que resultaron “instauradas en nuevos sitios”, lo que equivale a confirmar su ¿re? fundación.
En conclusión, sé que aunque la realidad “hable” de una historia con ancestros antepuestos a la llegada de los Incas y de los españoles, la presunción de fundación persiste en la ética inconsulta de la Poética, y permanece irreductible, en la mitología popular.

Disuadir la entelequia, significaría suprimir la quimera.

En nuestros días…
Nada puede corroborarse en el anecdotario sevillano, sobre el origen español de la actual Aimogasta.
Aunque se intuye en ella (En realidad, en su traza y en las dimensiones de su plaza principal) los rasgos característicos de las ciudades españolas (Del primer siglo colonial en América del Sur) hecho que consolida la inmodestia de sospechar (¿Invasión? ¿Fundación?) sobre asentamientos defensivos ¿en las adyacencias? o en el mismo sitio de los pueblos nativos.

Regla que pareciera contener a los pueblos nativos de Aymohill, o Aymocaj en la hoy denominada Aimogasta.

Es este ilógico tratado protohistórico, el que permite inducir que las ciudades españolas en el “nuevo mundo” se rigieron por la presencia de la cuadrícula[9] hispanoamericana, y que sólo la orografía de cada lugar (Como sucedió en Aimogasta antes del año 1856) permitió una variación paisajística para la consolidación de la traza urbana regular.

No someter la resistencia cacana, no desliar su entereza estructural, y no desceñir sobre la importancia de la mano de obra local, hubiese convalidado una “torpeza” por parte de los representantes de la Corona, al no concretar reasentamientos en el valle, y, además, implicado un error histórico.

Otra, tal vez, hubiera sido la lectura del Cronista.

¿Dónde? ¿Cómo? y ¿Cuándo nació Aimogasta?

La respuesta parece contenerse en la simplicidad de una acción…

Verificar el espacio existencial de los “Aimogastas”, ubicado entre la actual Tinogasta, y el desaparecido pueblo de los “Huatungastas”.


TORREON DE HUATUNGASTA

Concurre en apoyo historiografico, y por razones que la historia aún no ha develado[10], el hecho de que ambos pueblos nativos fueron rehabilitados en un diferente espacio existencial, esta vez allende al sitio residencial de los “Machingastas”.

Esto ocurrió en forma contemporánea a la llegada del encomendero de Juan Ramírez de la Pesina (Piscina) y Velasco, y Ábalos y de la Calle; y se desconocer la fecha de su establecimiento como núcleo residencial, y anónimo el nombre del hombre, o de los hombres que la idealizaron.

En conclusión primaria, afirmo que no instauro la certeza de que haya habido fundación española.
Aunque, como he aseverado, ello “contradice” a las leyendas del pueblo, y por ese “peculiar” motivo, no cabe otra acción como poeta de la investigación, que ¿considerar? al antiguo pueblo de Aymohill – Luego reducción de “Los Aimogastas” – en el Valle de Aimocaj, hoy Arauco… Como una virgen herencia Cacá, que “nació español” con el nombre de ¿“Nuestra Señora del Rosario”? al ser tomado en encomienda por Juan Ramírez de Velasco el día 24 de mayo del año 1591… (Aunque su encomendero accediera al valle cinco meses después)[11]

(…) Porque tengo escrito a vuestra magestad de mi partida a la conquista y poblacion de londres que a treinta años estaba despoblada y reuelada contra el servicio de vuestra majestad, servira esta de dar aviso del çubceso de mi jornada a la qual sali desta cibdad de santiago el estero con setenta españoles bien adereçados y 800 cauallos y catorce carretas y ciento veinte bueyes cuatro mil cabezas de ganado menudo y auiendo caminado como cuarenta leguas de la tierra descubierta tuve aviso de una provincia que llaman C(s)anagax(j)ta[12] circunvecina a la de londres y que tenia muchos naturales que no avian sido descubiertos de xpianos (…) y a quince leguas donde estubo antiguamente poblado una ciudad (…) y con licencia de vuestra magestad, cumplir con mi patria en la qual descubri al parecer de diez o doce mil yndios gente gallarda y bien vistida[13] con los quales y con otros tanqtos que tiene la provincia de londres hize en nombre de vuestra magestad cincuenta y seis encomiendas dexe hecho un fuerte quel combiene para la defensa de cincuenta y un españoles (…) y dicen que ay en la tierra grandes minerales y por entrar el ynvierno y tener necesidad de aguardar la cosecha (h)e suspendido el buscar las minas hasta principio de mil quinientos e noventa é dos años (…) yo me quedo aprestando para bolver con sesenta hombres a la ciudad de todos sanctos y vouenir asi para el servicio de vuestra majestad y el avmento de aquella ciudad y a conquistar la tierra y procurar descubrir minerales y a castigar algunas cosas anlli sucedidas principalmente algunos desacatos que el capitan Blas Ponce (h)a tenido (…) nuestro señor guarde a vuestra magestad infinitos años como la x-piandad lo a menestrer de santiago de tucumán, y de octubre treinta de mil quinientos e noventa é un años.
Jhoan Ramírez de Velasco.[14]

Es convencimiento lírico, que desde aquel lejano mes de octubre del año 1591, los espacios y los tiempos trajeron otras presunciones, e incorporaron diferentes alternativas de subsistencia.
Se manifestó que la ausencia de los “minerales” anhelados por Velasco, y la “rebeldía de la gente gallarda y bien vestida” lograron quebrar la débil estructura defensiva de los españoles, y los olivos y otras especies arbóreas europeas plantadas por los religiosos Juan Cedrón – Cerón o Cidrón – y Juan Rojo, fueron olvidados; y los invasores, hartos del “costoso” traslado desde y hacia el Cusco y Santiago del Nuevo Extremo, dejaron de utilizar el eje vial “Arauco, La Serena y Cusco” para recurrir al eje vial “Cusco, Potosí, Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Córdoba y Buenos Aires”.

Presente que determinó el olvido del área ocupada tras inútiles muertes, infames vejaciones e incruentas mutilaciones.

Fue entonces, cuando sobre la virgen tierra del valle donde residía “Aymohill”, sólo quedaron las imágenes expiatorias de una reducción de nativos...



VALLE CACA (ACTUAL OESTE CATAMARQUEÑO)

“Los Aimogastas”, alejados de su entorno originario, y privados del espacio existencial, simplemente fueron obligados a interpolar los dioses, y su idioma, y fundamentalmente, sometidos a las castellanas órdenes que castigaban sobre aceros…

Tal vez ahora, mientras el silencio transforma la elipsis histórica del NOA, y otra nave ancestral resurge en la sangre de los “nuevos” inmigrantes europeos, una pregunta surque el piélago del océano interminable…

¿Esta es tu historia, inhibida Argentina?






[1] El asentamiento español se produjo a fines de establecer un nexo de unión – espacio contenedor – entre los diferentes pueblos nativos circundantes, que existían en el actual territorio de la ciudad de Aimogasta.
[2] Por orden del fundador de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá (1519) Hacia el año 1526 se organizan las expediciones de Francisco Pizarro y Diego de Almagro hacia el sur, que darán origen a la conquista del imperio Inca. Desde Lima el proceso se orientó hacia el sur continental (Chile y el oeste de la actual Argentina) [Por el este, utilizando el sistema fluvial de los afluentes del plata, Sebastián Caboto funda en 1527 el fuerte Sancti Spiritu. En el año 1536, Pedro de Mendoza intenta la fundación de Santa Maria del Buen Ayre. Y en 1537 Juan de Salazar, siguiendo sus órdenes, el fuerte de Nuestra Señora de la Asunción (Paraguay)] Fue necesario un tercer intento (1573 para la fundación de Santa Fe por Juan de Garay y un segundo intento, esta vez por el antes dicho invasor, para que en 1580 se procediera a la verdadera fundación de Santa Maria de los Buenos Aires)
[3] La que se encontraba en San Blas en el Pantano.
[4] Levillier, Roberto. “Gobernación del Tucumán” Papeles de gobernadores. BMUNC Originales del Archivo de Sevilla.
[5] A finales del siglo XVIII, la ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja tenía una población estable menor a los mil habitantes. Santa Rosa de Arauco, los pueblos de indios de Machigasta y Aimogasta, junto al pueblo de Udpinango, superaban esa cantidad de habitantes.
[6] En el censo realizado en el año 1691, sobre la ciudad de Buenos Aires, se cita que su población apenas alcanzaba los mil habitantes.
[7] Levene, Gustavo Gabriel.
[8] Archivo Histórico de…
[9] Calles irregulares sobre las laderas montañosas de los altos de greda con talas hacia el oeste, actual Talacán, y las calles longitudinales costeando las laderas montañosas de los altos de greda hacia el sur, actual Arauco.
[10] La poética señala que la ruta hacia Chile por el paso de Comecaballos, resultaba riesgosa para los españoles, dada la presencia de estos rebeldes pueblos nativos. Tal vez este haya sido el principal motivo, para que los ultramarinos resolvieran “reducir” ambos pueblos hacia una zona del Valle, que evitara enfrentamientos y por ende, importantes bajas.
[11] Lozano, Pedro. T. IV. BMUNC
[12] Sanagasta. (Coincide con Sangajta, palabra hallada en un cajón del fondo de escribanías del Archivo Histórico de…)
[13] La gente “gallarda y bien vistida” ¿coincide? Con la presunción del cronista Cieza de León, sobre una evolución cultural inducida por la impostación quechua.
[14] Levillier, Roberto. “Gobernación del Tucumán” Papeles de gobernadores. BMUNC “Carta de Ramírez de Velasco al Rey (Originales del Archivo de Sevilla) He cotejado documentos que han sido envidados vía fax y los transcriptos por Levillier.

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