viernes, 30 de marzo de 2012

las Apachetas


La Leyenda de las ofrendas a los dioses.


"Apacheta" Lucas Bertinat/Noemí Ramirez




Por Víctor José Stilp Piccotte
Reservados todos los derechos
Extractado del libro "Huaymocacasta, inhibición histórica de la Argentina"


Resulta común, para quienes provienen de las grandes ciudades, extrañarse por la existencia a la vera de rutas y caminos del noroeste, de cruces que representan el lugar donde un accidente provocó la muerte de una o más personas.


Al comenzar mi residencia en la región, no dejé de extrañarme por la gran cantidad de cruces que habitaban las banquinas[1] de las rutas. Y a raíz de la investigación llevada adelante, he comprendido que la costumbre ha quedado arraigada en las actuales comunidades, como muestra de la transferencia mitológica de las culturas que habitaron en la región.


En tal sentido, los antiguos consolidaban diferentes cultos a los dioses que les prodigaba la naturaleza… Verdaderos dueños a pesar de la “autodenominada conquista española” y nuestra negación de las raíces nativas.


Por ello, la región habitada por la cultura Cacá, que aglutinaba a las provincias de Catamarca, Salta, Jujuy, La Rioja, oeste de Santiago del Estero, suroeste de Tucumán y norte de Córdoba, mantiene la rigurosidad impuesta por un clima semi desértico, y una cultura que tras el paso de los años, poco se ha informado de la "modernidad" de los agitados centros urbanos.


En estas zonas intermontanas de la Argentina, el habitante sigue desarrollando una vida simple, con la intemperancia de altas temperaturas durante el día y frío durante la noche. Sólo las montañas, las rocas, las pequeñas piedras y la arena, junto con el viento que sopla en forma continua, complementan un paisaje que se nutre de estoicos cardones, y de construcciones, que desafiando a los nuevos métodos y a las recomendaciones de protecciones sismoresistentes, siguen siendo de adobe (ladrillo de barro, guano, y maleza) paja y piedras, elementos que las hacen más durables y resistentes.


Lo que he descripto, no es otra cosa que una muestra de la cultura simple del NOA, donde todo, absolutamente, exterioriza el sentido de vida que nutre a los habitantes de la región.


Precisamente, inmerso en ese paisaje que tanto llama la atención de los visitantes, resulta frecuente observar montículos de piedras, donde los lugareños depositan ofrendas a la Pachamama (Convertida en Madre Tierra) o a los otros dioses del mundo amerindio, con el objeto de lograr una buena cosecha, bienestar para su familia, o simplemente para tener un buen viaje.


Estos montículos, que en algunos casos son piezas de forma rectangular, talladas en tres de sus cuatro caras, reciben el nombre de Apachetas. Su origen se sitúa en pleno imperio Inca, y la voz que la designa es “Apachita”.


Bajo la observancia de los misioneros, que no pudieron doblegar la enraizada y ancestral cultura, los nativos continuaron colocando esos montículos en forma de ofrenda, pero bajo un sentido cristiano. En efecto, los primeros misioneros que hicieron su aparición a mediados del siglo XVI continuaron con la tradición y lograron que los habitantes asimilaran el nuevo sentido, colocando cruces en lugar de piedras.


Estas cruces representaron apariciones o hechos misteriosos, y con el paso del tiempo, suplantaron el sentido de la apacheta, simbolizando la lápida donde descansa eternamente algún viajero, que durante la travesía ha sido alcanzado por la muerte.


Por ello los que transitan el lugar, no dejan de prender alguna vela o de rezar, o se sacan el sombrero como señal de respeto.


En la actualidad, en los poblados que nutren los extensos valles que otrora habitara la cultura Cacá, los muertos en accidentes automovilísticos son recordados con cruces, la cuales “aparentan” purificar el alma del difunto.


Aquellos que los recuerdan, llegan hasta el lugar varias veces al año y rezan un rosario, permaneciendo en el lugar durante el día.


Es válido afirmar que esta diferenciación de las apachetas[2] concurre en idéntico objetivo… el buen viaje, el recuerdo, el pedido por...


La de piedra, dedicada a la Pachamama, con un sentido opuesto al de la "apacheta cristiana" cuyo significado es más profundo – el rezar por el muerto o prenderle una vela


Las ofrendas también son disímiles…


En la de la Pachamama se encuentran acullicos[3] de coca, agua, bebidas, etc.


En las conformadas por Cruces hay flores de papel muy coloridas[4] velas, fotos y estampitas de la Virgen María o de algún santo.


Lamentablemente, la “ignorancia” que nos soterra, ha facilitado la desaparición de incorporar a la enseñanza primaria, el conocimiento de estas ancestrales costumbres; y como consecuencia, que las mismas se “pierdan” inexorablemente, ante el avance de la globalización y la nueva impostación, esta vez tecnológica.


Sólo los “locos” y los “solitarios amantes de la poética de la investigación”, tratan, muchas veces infructuosamente, de que la juventud aprehenda su significado y con ello traslade hacia el futuro su práctica.


Como un legado, que la tierra nos concede.








[1] Sector de calles laterales a la ruta principal, generalmente de piso de piedra o consolidado, que sirve para detenerse sin obstaculizar el paso de los demás vehículos que transitan por la carretera.
[2] Éste montículo de piedras, a veces, suele representarse en una única piedra, lo suficientemente grande, de cuarzo (por su visibilidad a gran distancia) frente a la apacheta, el caminante, deja un acullico, chicha (bebida alcohólica resultante de la fermentación del maíz) o aloja (cerveza que se prepara de la fermentación del fruto del algarrobo blanco)
[3] Un pequeño grupo de hojas de coca que se coloca en la cavidad bucal junto con bicarbonato de sodio (en la antigüedad con Yicta) para que su jugo lentamente se incorpore al cuerpo.
[4] Es lógico observar una flor de papel, ya que las flores naturales, son difíciles de conseguir en estos lugares. Las flores de papel se colocan en forma de corona, sobre las tumbas, en los cementerios del noroeste argentino, al comienzo de cada mes de noviembre (día 2, día de las ánimas)

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