lunes, 24 de septiembre de 2012

2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO

2001 sobrevino antes que 1968?
 
 
Sir Arthus Charles Clarke ó Stanley Kubrick


Por: Arq. Víctor José Stilp Piccotte

Reservados todos los derechos —Hasta que alguien copie y edite un libro con mi trabajo literario… ¡En fin!, ¡vamos!, ¡nuevos Bárbaros!, ¡sigan copiando!, mientras tanto, ¡sueño, idealizo, imagino, que alguna vez se les caerá una –tan sólo una– idea!—







Fotograma del Film «2001: A Space Odyssey»

«2001: A Space Odyssey», es uno de los extraños, infrecuentes, originales —…— casos literarios, en que una novela se desarrolla en paralelo con su versión cinematográfica. Filmada por Stanley Kubrick entre los años 1966/68 siguiendo —¿según?— el guion de Sir Arthur Charles Clarke —quien publicó la novela con ese mismo título después del estreno del Film— tuvo su origen en un cuento del mismo Clarke escrito veinte años antes y publicado en 1951 con el título: «Centinela de la eternidad» o «El centinela» —según el traductor ocasional— y también en otros trabajos literarios del bueno de Clarke, particularmente los cuentos «Encounter in the Down» y «Transience» aunque muchos podrán aducir —justificadamente, por cierto— que evoluciono demasiado rápido en mis filosófica interpretaciones, dado que estas dos historias poca relación tiene entre sí.

Vale la pena acotar, que Sir Arthur, fue un escritor británico —sustentado por la ciencia— que nació en el último mes de 1917 en Inglaterra, y que falleció en marzo del pasado 2008 en Ceilán.

Dicen que lo primero que hizo al comprender su existencia humana, fue armar un pequeño telescopio con el fin de dibujar un mapa de nuestro satélite natural.
Luego, sirvió en la «Royal Air Force» durante la segunda gran guerra, específicamente en la sección radares, sentando su contribución al desarrollo de los satélites artificiales en orbita —que por ese motivo se llama actualmente orbita geoestacionaria Clarke— y el mundo de la comunicación lo llamó para ser comentarista de las misiones Apolo contratado por la CBS.
 
Fue el momento en que difundió «sus Leyes de Clarke» de las cuales recuerdo ahora: ¡Toda tecnología lo suficientemente avanzada no puede separarse de la magia!

No oculto, en este análisis, que el «Sunday Mirror» lo acusó de «pagar por tener relaciones sexuales con niños» —Pedofilia— aunque las acusaciones del tabloide nunca pudieron ser comprobadas y debió publicar una disculpa, tras la cual, la Corona lo nombró «Caballero». Meses después, "eternizando su honor" se le impuso su apellido al asteroide «4923» y a una fosil de dinosaurio australiano, el: «Serendipaceratops arthurcclarkei»
Como inicié el presente comentario, comenzó a escribir ciencia ficción al finalizar la segunda gran guerra y su primer cuento publicado se llamó: «Partida de rescate», luego siguió: «El Centinela» y todo lo demás.


Fotograma del Film «2001: A Space Odyssey»
 
El argumento de «2001: A Space Odyssey», contiene un prefacio situado en el continente africano, cuatro millones de años antes de Cristo, en ese lugar, ¡Alguien!, probablemente representantes de una civilización extraterrena que parece ingresar allende la orbita de Júpiter, implantan un monolito de ¿cristal? —paralelepípedo perfecto si lo hay— en los dominios del «Australopithecus afarensis» seguramente con la idea de impulsar el desarrollo de vida inteligente en el vasto espacio diseñado por nuestro Creador.

Verbigracia amiga, los monos antropoides, aparentemente al borde de la extinción, porque no se daban cuenta que podían comerse entre sí, o bien, comer a los ejemplares de otras especies vecinas, al ver el monolito, ¡descubren!, que las herramientas pueden ser inventadas y con ellas: matar. ¡Sí!, igual que han descubierto que pueden hacer con nosotros, los gobernantes argentinos de estas últimas décadas.
Tras la muerte que el líder concreta sobre un leopardo que acosa al grupo de monos, «Moon-Watcher» que así se llama el mono líder, asesina al líder del grupo rival y se consolida como el «dueño del mundo conocido». ¡Vaya paradoja con nuestra realidad! Pues luego de la muerte dada a su rival, la pregunta huelga sobre qué pasará, y la respuesta indaga sobre si todo es una causa justificada para que la transición evolutiva les permita el conocimiento a efectos de consolidar la especie, y no la autodestrucción. Como sea, esta primera parte conlleva nuestros miedos, curiosidades y destaca la capacidad del mono-hombre para sobrellevar la existencia.
Luego del prefacio, Clarke, y por qué no Kubrick, nos sitúan en la superficie de nuestro satélite natural: La Luna y el amanecer del Ser Humano. Así, gracias a los buenos extraterrestres, conocimos el uso de las herramientas y hemos llegado al espacio, el mono-hombre se ha civilizado y racionalizado, aunque lentamente comprende que ha perdido el control ante la tecnología que se revela contra él. Es el momento en que las herramientas copian la forma humana.
Comprendo, discierno, desentraño, descifro, ahora -2012- que llegamos a Marte, que el monolito de ¿cristal? de la historia de Clarke, colocado en la luna -1968- es un observador extraterreno que examina: ¡Hasta donde puede llegar el Humano!
Prosigue la historia en Júpiter, planeta gigante de verdad, y gaseoso, ¿raro, no? Allí, el hombre no controla sus herramientas, y por lógica, surge la rebelión —¡Cuidado, políticos argentinos!, que como decía el gran General, ¡el pueblo hará sonar el escarmiento!— la especie dominante está representada en el ORDENADOR HAL 9000, que está convencido de que tiene vida y por ello ve a los seres humanos como monos: ¡Una especie decididamente ociosa, dependiente de la alimentación para continuar y lamentablemente condenada al ostracismo, pues para viajar por el universo, deben readecuar sus cuerpos!
 
¡Ah!, lo más trascendente, y Kubrick evoluciona en genio al llevarlo a la pantalla —Por eso te considero uno de los genios que el Creador mostró a mi existencia— los Humanos necesitan, ¿necesitamos?: ¡Respirar!





Dibujo sobre un fotograma del Film «2001: A Space Odyssey»
 
¡Hay que acabar con todos aquellos que piensen diferente a nosotros!, creo, intuye HAL 9000, y por eso no queda otra que acabar con la existencia Humana. Claro que al igual que sucede con nuestros políticos de turno, comete el error de tratar de inutilizar sus herramientas —el hombre siempre creará herramientas que le permitan seguir con vida— como sucede siempre, el hombre vence a la máquina y desconecta a la supercomputadora, aunque de pronto sabe que está solo en el espacio y consecuentemente desaparecerá.

La máquina ha sido vencida.

El Humano está en la habitación —¿cuarta dimensión?— preparado para su última cena y dispuesto a asumir su muerte. ¡Demasiada dependencia de la tecnología!, parece decirnos Kubrick, y en realidad sólo queda el contenido y su continente. Como una oda religiosa de los primeros sumerios, convertida en letras e imágenes como «Cuerpo y espíritu».
Tras la muerte, nace el niño del Universo, y una alineación "mágica" que indica un hito en la historia humana. Júpiter y todas sus lunas están en conjunción, el Monolito desaparece y el viaje de Dave hacia lo ¿desconocido? principia.
En el continuum poético esbozado por Kubrick y Clarke, «2001: A Space Odyssey» estalla en imágenes que la transforman en un hito de nuestra capacidad artística. Todo parece una intrincada paráfrasis entre preguntas sin respuestas, dignas de las condiciones de la ininteligencia humana. Después de todo, son situaciones Alienígenas y sus ideas no son humanas. Acaso… ¿Por qué? hay siete destellos de diamantes en el cielo sobre el planeta alienígena, y ¿por qué? la cápsula espacial aparece en una habitación decorada según el estilo renacentista.
Comprendo, que el Monolito ha sacado a Dave y a la cápsula espacial del sistema solar, y los conduce, por el Universo, hacia un nuevo destino. Nunca un Humano ha vivenciado lo que él y por lógica, no está preparado para soportarlo.
¿Es mera coincidencia que «Las Atmósferas del rumano Ligeti» sea la música que sonó en el prefacio y en otras secciones del film?
 
¡No!, Kubrick la utiliza para complementar imágenes, de hecho, el músico rumano se inmortalizó.

 

Fotograma del Film «2001: A Space Odyssey»

El viaje finaliza, el ojo de Dave nos permite observar todo en forma normal y comprendo que la capsula se ha detenido alcanzando su destino.
"—Él fue preparado, él pensó, para cualquier maravilla. La única cosa que él nunca había esperado era el lugar absolutamente común…" Sir Arthur Charles Clarke: «2001: A Space Odyssey»
Dave es el sujeto de un experimento de laboratorio, está aquí: un espécimen de la Humanidad preparado para ser experimento. ¿Qué van hacer los alienígenas?, es sólo una teoría, y vale también la suya, y todas son igualmente válidas. Es entonces cuando sucede la rotura del vaso y la comparación con la ascendencia judía, la conversación vecina, la respiración, y la figura recostada en la cama, que es él, muriendo en la vejez.
"—El fin era alterado poco antes disparándolo. En el original, no había ninguna transformación de Bowman. Él apenas vagabundeó por el cuarto y finalmente vio el artefacto. Pero esto no parecía como él se estaba satisfaciendo o interesando lo suficiente, y nosotros constantemente buscamos las ideas hasta que nosotros propusiéramos el fin finalmente como un velo." —Stanley Kubrick, «2001: A Space Odyssey» 1968.
En el cuarto al pie de su cama, el Monolito ha aparecido una vez más. Cuando la transformación está completa, en la cama hay algo brillando: la figura infantil. Dave Bowman ha dejado de existir, pero no ha muerto: ¡El Niño Estelar ha nacido!
¿Quién es este Niño Estelar?
El resultado de la evolución de Humanidad.
El resultado del plan Alienígena.
Lo verdadero, es comprender que él está alejado de la Humanidad como el Hombre estaba alejado del hombre-mono. Y que el niño estelar accede, por primera vez, al nivel de existencialidad alienígena.
«2001: A Space Odyssey» finaliza con la imagen del Monolito. La herramienta que permitió al mono-hombre sobrevivir hace cuatro millones de años. La misma que anunció al Universo que una nueva raza de seres inteligentes estaba dejando su cuna planetaria, y que se transformó en la herramienta que tomó condujo a Dave Bowman a su nuevo lugar de nacimiento.
El último propósito: enviar a casa al Niño Estelar. El Zarathustra triunfante hace eco y la Tierra planetaria reaparece: El Niño Estelar ha llegado a casa.
"—Ahora él era único en el mundo, y no estaba bastante seguro qué hacer luego. Pero pensaría en algo. Éste es el verdadero propósito de 2001 y el destino de hombre." Arthur Charles Clarke. «2001: A Space Odyssey» 1968.


 
Sir Arthur Charles Clarke – 2007 – Ceilán
 
"—Un día la Humanidad evolucionará al punto dónde será por fin libre; no necesitará más de ninguna herramienta. El Hombre tendrá al fin un lugar en la Eternidad. ¿Y que habrá más allá?, tal vez habrá sólo un misterio: Y si había algo más allá de eso, entonces su nombre sólo podía ser Dios." Stanley Kubrick «2001: A Space Odyssey» 1968.

Stanley Kubrick, nació en Estados Unidos en julio de 1928, y alcanzaría la cumbre de su carrera con la filmación de ésta película: «2001: A Space Odyssey» 1968. Narrando una audaz proclama sobre la evolución humana. Una verdadera elipse de cuatro millones de años, iniciada en 1966 en los estudios Shepperton de Inglaterra, protagonizada por Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester y Douglas Rain en la voz de HAL 9000.

Entre las partituras seleccionadas por Alex North, quien se había encargado de la música de su anterior filme «Spartacus», además de Richard Strauss o Aram Jachaturían, se utilizaron los perfiles vanguardistas del rumano György Ligeti.
Murió a los setenta años, en su residencia de Hertfordshire, al sureste de Inglaterra, según lo aseveró su medico de cabecera:
 
"—Un certero ataque al corazón."


Comentarios complementarios:
 
En el primer episodio, Kubrick utiliza la música de Richard Strauss: Así habló Zaratustra.
En la imagen fílmica, el hueso ascendiendo supone el salto de la humanidad, desde sus primeros descubrimientos hasta los más avanzados, por ejemplo: explorar el Universo, que en realidad es el origen del monolito, pues en el universo fue creado y viaja desde un lugar a otro sembrando inteligencia.
En el segundo episodio observamos la danza de las naves espaciales al compás del vals El Danubio Azul de Johann Strauss.
En el tercer episodio, es el año 2001 y la nave Discovery que transporta a cinco tripulantes, contiene a tres en hibernación y a dos despiertos —Fran Poole y Dave Bowman— La nave está dirigida por HAL 9000 ("Heuristic Algorithmic Computer"). HAL se equivoca a propósito en el diagnóstico de las comunicaciones de la nave con la Tierra y los tripulantes deciden desconectarlo. Viendo amenazada su existencia decide contratacar. Asesina a todos los miembros de la tripulación pero Dave consigue desactivarla. Incorporo que los recientes filmes «Mátrix, Inteligencia Artificial y Terminator» incorporan la suposición que la inteligencia artificial es más humana que la humana.
En el episodio cuatro: Júpiter y más allá del infinito. Dave en pleno estado de desorientación a punto de morir se rencuentra con el monolito sobre el cuál había dedicado su vida. En ese punto Kubrick imagina al superhombre de Nietzsche como un enorme feto creado por el monolito, situado fuera de la Tierra como si fuera una especie superior a las que se encuentran en el planeta. Utiliza la música de Strauss para conectar el principio con el final, de tal manera que nos remite a la teoría del eterno retorno de Nietzsche con el nacimiento del superhombre que observa con superioridad al planeta Tierra.

 
 

Finalmente asevero que «El monolito» es un Ser Superior que da origen a todo.

Dios, como un principio natural, origen de la ciencia
 
Stanley Kubrick: ¡Gigante!, ¡genio!



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